Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 5, No. 2. Julio - Diciembre de 2007 - ISSN: 1794-192X 137 JOS FERNANDO PATIO TORRES. Psicólogo, Universidad del Valle. Candidato a Magister en Psicología con Énfasis en Psi- cología Cultural, Universidad del Valle. Docente Tiempo Completo, USB Cali. Director Semillero de Investigación Culturas Juveniles y Contemporaneidad. Semillero Culturas juveniles y contemporaneidad: Un escenario intersticial para la formacin investigativa JosØ Fernando Patiæo Torres Hace una década, la investigación y los estudios en ciencias humanas y fácticas eran menester exclusivo de docentes y directivos universitarios, quienes apoyados por sus cen- tros de investigaciones y algunas entidades es- tatales como Colciencias, proponían estudios acordes a sus grupos y líneas investigativas. En ese entonces, el lugar de los estudiantes se circunscribía al rol social de las monitorías, algunas de ellas ligadas a funciones netamen- te operativas como la transcripción de de material de campo, la reseña de documentos y el manejo de papelería. Así mismo, los estudios eran deseados, organizados y for- mulados por los investigadores principales, partiendo del supuesto que los estudiantes no tenían una adecuada fundamentación teórico-metodológica para asumir retos de esta envergadura. No obstante, la perspectiva sobre la ju- ventud y la condición real de los estudiantes se fue transformando a medida que su lugar como sujetos se volvió protagónico en el umbral de la era modernista. Así, y recordando los planteamientos de Margaret Mead (1977), la cultura académica pasó de ser postfigurativa a cofigurativa y prefigura- tiva, hecho que representó una vertiginosa transformación en la política de las relaciones generacionales. Si bien en antaño la educa- ción proponía que el conocimiento debía ser transmitido unidireccionalmente por la experticia del profesor que se consideraba sujeto de sapiencia suma, ahora la condi- ción contemporánea nos ha exhortado a pensar que los jóvenes estudiantes también poseen saberes previos, así sean nocionales y no formales, de una valía pertinente para la estructuración cognitiva profesionalizante. Estos saberes previos han sido desvirtua- dos por cierto tipo de epistemología de las ciencia, al sugerir que éstos funcionan como obstáculos epistemológicos para una supues- ta “verdadera” formación científica. Con la incursión de los discursos antropológicos contemporáneos de Rosaldo (Ver Cultura y Verdad, 1991) y Geertz (Ver El Antropólogo como Autor, 1998), por mencionar solo dos autores importantes, se ha metamorfoseado la postura de la ciencia social, la cual supera la escisión entre ciencia y sociedad, entre concepto y saber popular.