FMC. 2008;15(4):235-8 235 Recopilación de datos Conocemos a la señora María desde hace poco más de me- dio año, desde que se trasladó a la casa de su hija hace unos meses. Nos vino muy bien informada de “su médico” y de “su CAP”, de los cuales estaba tan contenta que, al tener que dejarlos al cambiar de población, le dijeron que lo primero que tenía que hacer era presentarse a su nuevo equipo en su nuevo CAP. Así lo hizo, pero desde hace ya más de medio año no la habíamos vuelto a ver de nuevo. Está cambiada, ya no es la señora María contenta y puli- da que recordábamos. La hemos encontrado en compañía de su yerno, que nos la trae con fiebre alta y mucha tos; ella calla y cabizbaja asiente a todo lo que él nos cuenta, “que no se cuida”, “que ya no saben que hacer con ella”, “y aho- ra encima, va y nos pilla un resfriado fuerte”. Una vez ex- plorada y diagnosticada, la enviamos a casa con el trata- miento y el compromiso de que la pasaremos a ver por su domicilio. El yerno nos dice que avisemos antes porque ellos “trabajan y no pueden perder más horas”. No nos quedamos para nada contentos de lo que hemos visto y oído. Llamamos por teléfono el día establecido de vi- sita pero no nos responden, a pesar de ello, decidimos ir a ver cómo anda la señora María. Tarda en abrir la puerta y cuando nos ve se echa a llorar. Ya no sabe qué hacer; desde que se trasladó su vida ha cambiado, “pero mi hija hace lo que puede”, nos indica de inmediato, “porque su marido es lo primero”, y nos enseña dónde duerme, un sofá cama del comedor, y “hasta que to- dos no se van a dormir, yo tampoco”; tiene la sensación de estorbar; “ellos tenían su vida y llegué yo”, “suerte que les ayudo con mi pensión”, nos indica sin darle más importan- cia, pero añade “ahora sólo espero que Dios se me lleve ya a su lado”. Ha seguido las indicaciones terapéuticas que le dimos y ahora ya está del todo recuperada, pero tiene miedo de su yerno, “porque le levanta la mano a mi hija”, pero ella le di- ce “que tenga paciencia porque está pasando una mala racha en el trabajo”. La Sra. María está angustiada “porque los gri- tos, las amenazas de echarla y las borracheras son conti- nuas”, pero calla “por su hija”. Cuando le decimos que po- dríamos intervenir, nos dice que “ya me he desahogado y ya con eso es bastante”. ¿Qué hacemos? ¿Le decimos que se cuide y, al no presen- tar ya la sintomatología por la que acudió a nosotros, olvida- mos lo visto y oído, o iniciamos un protocolo de posibles maltratos en contra de su voluntad? Al venir como consulta urgente no teníamos su historial delante, que además desconocíamos al ser una paciente nueva que se había visitado una sola vez, pero al hacer la visita domiciliaria hemos podido revisarlo y constatar que la señora María no había relatado nunca una situación como ésta anteriormente cuando vivía con su marido o después de enviudar y vivir sola. No queda muy claro por qué se trasladó de su casa a la de su hija. Cuando se lo pe- dimos, nos indica que “se había quedado sola en otra po- blación” y “su hija se lo pedía continuamente”; no hace ningún comentario sobre cuestiones económicas aunque, cuando se lo preguntamos, nos dice que les pasa toda la pensión. El problema por el que había acudido a la consulta (fiebre alta y tos) se había resuelto, pero nos había permitido descu- brir otro, unos posibles maltratos y abusos 1 , según la termi- nología adecuada. Nos tendremos también que plantear hasta qué punto es competente la señora María para decidir sobre cómo abor- dar esta otra situación, no porque ella se niegue a que lo hagamos, sino porque el caso es lo suficientemente grave como para considerar una mala praxis no intervenir en él; es importante estudiar hasta qué punto el posible maltrato del yerno no está interviniendo en su competencia tempo- ral; si fuese así, en este caso también los estaría sufriendo la persona más próxima a ella, que es su hija, lo cual nos plantearía también el mismo problema, ya que entonces la persona más próxima sería el presunto maltratador, su ma- rido, el yerno de la señora María. Posible maltrato a una persona anciana Xavier Cardona Iguacen Médico bioeticista. EUIFN Blanquerna-URL. Barcelona. España.