Omnipotencia y coherencia ENRIQUE ROMERALES (Universidad Autónoma de Madrid> La omnipotencia ha sido considerada en toda la historia del teísmo cristiano como un atributo esencial de la naturaleza divina, un atributo que posee a la vez profundo significado filosófico y religioso. No obstante, en cuanto concepto, la omnipotencia presenta una buena cantidad de problemas lógicos. Si además tenemos en cuenta que el teísmo clásico ha afirmado siempre que Dios es asimismo omnisciente, creador (de la materia y de las formas) y perfectamente bueno, la predicación de la omnipotencia nos deja abocados a un choque frontal con el problema del mal —especialmente del mal físico—. Ante esto, algunos teólogos subrepticiamente han comenzado a distanciarse de la pretensión de predicar la omnipotencia de Dios, como mal menor para salvar la existencia y bondad divinas frente al aplastante problema del mal. En el presente artículo nos preguntaremos por la necesidad de afirmar la omnipotencia como atributo divino, por lo paradójico de dicho concepto. por los diversos modos de construirlo, por el alcance del ‘omni’ de la omni- potencia, y por la compatibilidad de esta omnipotencia con la omnibenevo- lencia en el caso de un Dios como el cristiano. Sobre todos estos tópicos hay una abundante literatura reciente A quien piense que los temas de teología filosófica son solamente asuntos del pasado, le remitimos a nuestra bibliografía del colectivo La tradición analítica. Materiales para una filosofía de la religión II, editado por J. Gómez Caffarena y J. M~ Mardones (Barcelona, Anthropos, 1992). Revista de Filosofía, 30 época, vol. VI (1993), núm. 10, págs. 351-377. Editorial Complutense, Madrid.