Congreso Internacional Infancia en Contextos de Riesgo ISBN: 978-84-15385-40-0 Huelva (España), 20-22 de noviembre de 2014 2944 247. PREVALENCIA DE LOS COMPORTAMIENTOS DISRUPTIVOS EN ADOLESCENTES RESIDENTES EN CENTROS DE MENORES Pablo Jodra, Ignasi Navarro, Noelia Tortosa, Jorge Helliz y Serafín Laosa pablo.jodra@uam.es Resumen. La institucionalización de menores en centros residenciales supone el afianzamiento de patrones de conducta que han sido aprendidos e interiorizados en contextos desfavorables, así como la adquisición de nuevos modelos de comportamiento con alto predominio de elementos disruptivos. Según las teorías integradoras que expliquen los comportamientos disruptivos en adolescentes, hay que considerar tanto los factores de riesgo y de protección, como las circunstancias socio-comunitarias y familiares (Arce y Fariña, 2007). En este estudio se determina la prevalencia de los comportamientos disruptivos en una muestra de 140 adolescentes residentes en centros de menores, analizando las características contextuales y sociales en las que se desenvuelven. Palabras clave: Conducta disruptiva, adolescencia, centro de menores Introducción La transgresión de las normas es una conducta frecuente del desarrollo evolutivo de los menores en las etapas de la niñez y de la adolescencia, constituyendo un proceso de afianzamiento en la personalidad y en el posicionamiento social. La relevancia psicopatológica de estos comportamientos proviene tanto de la gravedad en estas etapas como en el factor de riesgo de futuras conductas cuando no se aborda la situación con tratamientos adecuados en los momentos claves de las etapas evolutivas (Cichetti y Cohen, 1995; Steiner, 1997). En la evaluación de los comportamientos en la niñez hay que tener en cuenta la edad y el nivel de desarrollo, puesto que gran parte de las conductas identificadas como disociales pueden ser normales en una determinada edad o situación, y también pueden ser secundarias a otros trastornos psiquiátricos (Parellada, 2005); varios estudios longitudinales han determinado la aparición de conducta disocial y su cambio en función de la edad, donde se observa una alta prevalencia de comportamientos antisociales específicos cuyo decremento se hace evidente a lo largo del tiempo (McFarlane, Allen y Honzik, 1954; Rutter, Tizard y Whitmore, 1970). La variable sexo también se ha mostrado como diferenciadora en la prevalencia de las conductas disociales en la infancia y la adolescencia, siendo significativamente más predominante en los chicos que en las chicas, aunque este patrón no es invariable para