368 CHRISTIANE STALLAERT Katholieke Universidad Leuven (Universidad Católica de Lovaina) Hogeschool Antwerpen – Associatie Universiteit Antwerpen (Asociación Universitaria de Amberes) Bélgica c.stallaert@ha.be; christiane.stallaert@soc.kuleuven.be La comunicación intercultural y el Holocausto: traducir o silenciar la voz del perpetrador Primo Levi nos muestra, en su libro Si este es un hombre cómo la llegada a Auschwitz se puede leer en términos de contacto, o mejor dicho, de choque intercultural, ya que los deportados a este campo de trabajo y exterminio, a su llegada entraban en contacto con un código cultural totalmente ajeno a la realidad circundante y cuyo aprendizaje inmediato resultaba decisivo para su supervivencia. Los que hayan sido capaces de hacerlo, es decir, el reducido número de víctimas que hayan tenido la competencia social de adaptarse de forma inmediata al nuevo código cultural del llamado ‘universo concentracionario’, son los que han podido transmitir el testimonio de Auschwitz. Las obras testimoniales de los supervivientes nos transmiten la ‘voz de la víctima’, como es el caso de los diarios de Ana Frank, los escritos de Etty Hillesum, de Simon Wiesenthal o del propio Primo Levi. Traducir a otros idiomas y poner en circulación los testimonios de las víctimas generalmente ha sido considerado una tarea noble y sin mayores obstáculos por parte de los profesionales de la comunicación intercultural, en este caso los traductores de estas obras. Muy distinto, sin embargo, ha sido el trato recibido por la ‘voz del perpetrador’, una voz que se ha considerado a menudo como ‘intraducible’. En la presente ponencia me propongo examinar los obstáculos a los que se enfrenta el traductor de textos sobre el Holocausto y el nazismo, particularmente aquéllos textos que reflejen ‘la voz del perpetrador’. ¿Cuáles son los mecanismos de ocultación o/y de rechazo por motivos éticos que han contribuido a silenciar la voz testimonial de los perpetradores, impidiendo la circulación de la misma a través de las traducciones. En un ensayo publicado en 1985, el traductólogo belga, André Lefevere cita la palabra alemana de ‘völkisch’, quintaesencia de la ideología nazi, como ejemplo de un concepto intraducible: Universe of discourse features are those features particular to a given culture, and they are, almost by definition, untranslatable or at least very hard to translate. They can be things, like 'bistro' in French, or concepts, like 'völkisch' in German. They belong to certain time, like 'völkisch' in German or 'tunica' in Latin, and they go under with their time as far as their language of origin is concerned. In translation, however, they need to be resuscitated, though nobody is quite sure in what form: loan translation, calque, footnote, a combination of the three? (Lefevere 1985:235) Si bien es verdad que el adjetivo ‘völkisch’ desapareciera junto con la derrota del nazismo, de modo que su traducción exige cierta creatividad o sentido de la reconstrucción antropológica por parte del traductor, resulta por lo menos extraño que también la palabra alemana de ‘Volk’ sea elevado igualmente al rango de los ‘intraducibles’. En un reciente ensayo sobre el genocidio nazi, la antropólogo americana Bettina Arnold, escribe que “The German word Volk, which is so difficult to translate into English” (2002:101-102). Sabiendo que la palabra ‘Volk’ significa ‘pueblo’ y sigue siendo la palabra habitual en alemán para expresar este contenido, nos podemos preguntar cuál es el alcance, la motivación o el sentido profundo de esta calificación como ‘intraducible’. ¿Resulta realmente ‘intraducible’ el nazismo? ¿Y por lo tanto, una realidad imposible de comunicar desde el punto de vista intercultural? La pregunta es importante, y su respuesta exige una elaboración amplia. En la presente ponencia me limitaré a tres ejemplos concretos para ilustrar cómo el criterio de lo ‘políticamente correcto’ ha influido (y sigue influyendo) en la traducibilidad intercultural e interlingual del nazismo. Los tres ejemplos se pueden considerar como unas ‘instantáneas’, que remiten a diversos contextos geográficos, temporales y lingüísticos. Los momentos de ‘traducción intercultural del nazismo’ que comentaremos brevemente en este texto proceden de: España, año 1935; Gran Bretaña 1993/1945; Holanda 1960/1980, y Bélgica (Flandes) año 2006. Aunque no se pretende llegar a conclusiones definitivas, los ejemplos demostrarán que la llamada ‘intraducibilidad’ del nazismo es una construcción ideológica. De esta forma, el nazismo participa del aura creado en torno al Holocausto (Shoah), considerado como paradigma de lo culturalmente incomunicable, de lo intraducible. Alemania año 1935: Mein Kampf / Mi lucha Que, tal y como asevera André Lefevere, la palabra alemana de ‘völkisch’ sea intraducible en otros idiomas, se contradice con la realidad misma de la traducción. Esta palabra clave del nazismo no plantea mayores problemas para los traductores contemporáneos de Mein Kampf (Mi lucha), que sin grandes dificultades proponen palabras equivalentes en sus traducciones a distintos idiomas. James Murphy, el traductor inglés contratado por el ministerio alemán de Propaganda, traduce, en 1939, el concepto de "völkische Staat" por "the State that is grounded on the racial principle". Unos años más tarde, en 1943, otro traductor al inglés, Ralph Manheim, traduce el mismo concepto por "the folkish state" y también "the People's State (Baumgarten 2001:47; Stallaert 2006:441-442). Como posibles traducciones de ‘völkisch’, el primer traductor francés de Mein Kampf se inclina inicialmente a favor de las expresiones francesas "de race", "ethnique" o "issu du peuple", para finalmente, al cabo de 380 páginas decidirse definitivamente por ‘raciste’ como equivalente de ‘völkisch’ (Stallaert 2006:41). En la traducción española de 1935 se constata una tendencia similar. Las palabras alemanas de "Volk" y "völkisch" se traducen en un principio respectivamente por "pueblo" y "popular". Progresivamente, esta traducción se ve desplazada por las palabras "raza", "racial" y "racista" (lo cual implica una desviación o restricción semántica, véase Stallaert 2006:39-49). En un momento bien preciso de la obra y tanto en la