<www.medtrad.org/panacea.html> Tribuna Panace@. Vol. VI, n. o 21-22. Septiembre-diciembre, 2005 319 Lo «meta-» está de moda. Proliferan hoy los metalenguajes, la metamatemática, la historia histórica y los diccionarios de lexicografía. Pero nada supera al «metaquijote». La grandeza de la obra cervantina hace que, desde su aparición, sean in- contables los escritos sobre, acerca, alrededor, a, ante, bajo, cabe… el Quijote. Y estudios sobre los estudios. Ad infinitum. Poco de original puede hacerse ya cuando el mismo Cervantes sucumbe a la tentación y glosa detalles editoriales de su propia novela, que pone en boca del bachiller Sansón Carrasco en la segunda parte del Quijote. 1 La universalidad e intemporalidad del Quijote como fenómeno literario trascienden en mucho el simple refle- jo costumbrista de la época y el lugar en que fue escrito. También sobrepasan el fruto directo de la personalidad, los conocimientos y las circunstancias biográficas de Miguel de Cervantes. 2 Mucho se ha escrito sobre todos estos aspectos y sobre el error que suponen las interpretaciones en exceso simplistas. Sin embargo, y desde el punto de vista de la ciencia actual, empírica y experimental, sí cabe indagar cómo y hasta qué punto los conocimientos científicos de la época percolan en una obra como el Quijote. Y aquí sí hay una relación directa entre el autor, su época y su obra, porque, como han señalado recientemente Feros y Gelabert (2004), «… existe un tiempo del Quijote, un tiempo que ayuda a explicar por qué el Quijote es como es». Ese tiem- po del Quijote tiene, en lo que se refiere a las ciencias en De Rocinante al rinoceronte: la historia natural y el Quijote * Fernando Pardos ** * Artículo publicado originalmente en el libro de autoría múltiple La ciencia y El Quijote (Barcelona: Crítica, 2005; ISBN: 84-8432-649-7), diri- gido por José Manuel Sánchez Ron. Reproducido en Panace@ con autorización del autor del texto, del director del libro, de la editorial Crítica (Carmen Esteban) y de la FECYT – Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Luis Sánchez Ortiz). Con imágenes y fotografías añadidas por el autor. ** Departamento de Zoología de la Universidad Complutense de Madrid e Instituto de Lexicografía de la Real Academia Española, Madrid (Es- paña). Dirección para correspondencia: fernando@rae.es. Resumen: Este trabajo pretende, siquiera someramente, ofrecer una panorámica general de la situación de las ciencias biológicas, entonces «historia natural», en los tiempos del Quijote. Y ello tanto en Europa, con figuras como Fuchs o Gessner, como en Es- paña, con los Laguna, Fernández, Oviedo y Acosta, entre otros. Se analizan las relaciones e influencias mutuas entre la historia natural y la Corona, con su doble papel impulsor y represor. Otro tanto con la Iglesia, parte fundamental del Estado y rectora y garante de la «pureza» del pensamiento, científico o no. No se intenta presentar de forma exhaustiva o pormenorizada cuantos animales y plantas aparecen en el Quijote, sino analizar algunos detalles desde el prisma de un biólogo. Así, se intenta esclarecer la relación entre las cigüeñas y las lavati- vas, la presencia de cuervos y murciélagos en la cueva de Montesinos, los nombres comunes de los animales en la época, las sabogas de Sancho, las hayas que nunca existieron o los azores y la cetrería. ¿Y qué sabía Teresa Panza, mujer de Sancho, de los avestruces? Así, a través del Quijote, se intenta vislumbrar al menos cuál era el conocimiento que la sociedad en general tenía, a caballo entre los siglos xvi y xvii, de lo que hoy llamamos biodiversidad. From Rocinante to rhinoceros: natural history and Don Quixote Abstract: This article seeks to offer a sweeping overview of the status of the biological sciences—or “natural history,” as they were then called—when Don Quixote was written. Its aim is to cover Europe, with figures such as Fuchs or Gessner, as well as Spain, with the Lagunas, Fernandez, Oviedo, and Acosta, among others. The interactions and mutual influences between natural history and the monarchy, in its dual role as promoter and sup- pressor, are examined. The same is done with the Church, which was a fundamental component of the State and the overseer and guarantor of “purity” of thought in general, scientific and otherwise. There is no attempt to give an exhaustive or minute account of the animals and plants that appear in Don Quixote, but only to analyze certain details from a biologist’s point of view. Thus, an effort is made to explain the relationship between storks and enemas, the presence of ravens and bats in the cave of Montesinos, the common names of animals at the time, Sancho’s shads, the beeches that never existed, or the hawks and the falconry. And what did Teresa Panza, Sancho’s wife, know about ostriches? The idea is to have a glimpse, by looking at Don Quixote, of at least what was known by society in general at the turn of the sixteenth century about what we call biodiversity today. Palabras clave: Don Quijote; Miguel de Cervantes; historia natural; ciencia y literatura; ciencia renacentista. Key words: Don Quixote; Miguel de Cervantes; natural history; science and literature; Renaissance science. Panace@ 2005; 6 (21-22): 319-333