1 SOSPECHOSOS INHABITUALES. EL DETECTIVE CRIMINAL Bernat CASTANY PRADO Universidad de Barcelona Referencia: Bernat Castay Prado, Sospechosos inhabituales. El detective criminal, en Reescrituras del género negro, Javier Sánchez Zapatero y Álex Martín Escribà (eds.), Dykinson, Madrid, 2022, pp. 227-234. [227] Eres tan maravilloso dijo. Tan valiente, tan decidido, y trabajas por tan poco dinero. Raymond Chandler, Adiós, muñeca (1940) Este trabajo estudia de qué modo, en un gran número de narraciones pertenecientes al género detectivesco y policial, el detective suele presentar algunas de las características fundamentales del criminal. Es quizá un lugar común de los estudios sobre este género afirmar que existe una conexión especial entre el perseguidor y el perseguido 1 . Dicha conexión adopta numerosas formas, como la identificación, la competición, la seducción o la venganza, y es siempre compleja y ambivalente, pues involucra a la vez el odio (el desprecio, el asco, el resentimiento o la rabia) y el amor (la admiración, la compasión, la amistad e incluso el enamoramiento). Nadie comprende mejor la brillante inteligencia de James Moriarti que el mismo Sherlock Holmes, quien lo describe admirativamente como “el Napoleón del crimen”; y nadie conoce tan bien la angustiosa soledad de los criminales como los policías alcohólicos de Dashiel Hammet o Raymond Chandler. Cuando hablamos de amor-odio no nos referimos sólo a una alternancia, sino también a una identificación. El asunto no es nuevo. Existe, para empezar, una larga tradición filosófico- literaria que presenta las pasiones como enfermedades estructuralmente semejantes 2 . Todas ellas afectarían al intelecto, que se obsesionaría con un determinado objeto o persona. Y por todas ellas la propia existencia quedaría afectada por su correspondiente obsesión, provocando efectos físicos, como el insomnio, la pérdida de apetito o el temblor, 1 Para una historia de las representacions del detective, véanse Iván Martín Cerezo, “La evolución del detective en el género policíaco” (2005, s/p) y Bernat Garí Barceló, “Microhistoria del relato policial” (2019: 341- 453). 2 Véanse, por ejemplo, los Remedios de amor (s. I a.C.-I d.C.) de Ovidio, o el Cárcel de amor (1492) de Diego de San Pedro. Pedro Laín Entralgo estudia esta cuestión en su ya clásico estudio La curación por la palabra en la Grecia clásica (1958) y Martha Nussbaum en Las terapias del deseo (2012).