286 Adriana Ciocoletto, Blanca Gutiérrez Valdivia y Sara Ortiz Escalante I Barcelona, España VIVIR EN ÁREAS RESIDENCIALES MONOFUNCIONALES DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO Introducción Este artículo es parte del proyecto de investigación “Rehabilitación territorial: transformación de las áreas residenciales monofuncionales” 1 donde se analizan las consecuencias de vivir en el suburbio de baja densidad desde la perspectiva de género y se elaboran propuestas de actuación para la mejora de la vida cotidiana de las personas y del territorio. Trabajo publicado en “Postsuburbia: Rehabilitación de urbani- zaciones residenciales monofuncionales de baja densidad” (Muxí, Zaida coord. 2013, Ed. Comanegra). Las áreas residenciales monofuncionales se caracterizan por la dispersión de las viviendas, la falta de actividades complementarias y la deficiente calidad del espacio público. El modelo de crecimiento disperso, se ha extendido ocupando el territorio de forma especulativa sin cuestionar las problemáticas y los costes económicos, sociales y ambientales generados por el consumo del suelo, la dependencia del vehí- culo privado o la dificultad para gestionar las actividades de la vida cotidiana. Este modelo se ha difundido de forma global a través de los medios de comunicación, el cine y la televisión como un estilo de vida idealizado y en contacto conel entorno natural. Se basa en un estándar de familia nuclear y en una división de roles de género donde el hombre es quien trabaja en el mundo productivo y remunerado fuera del hogar y la mujer es la encargada de las tareas reproductivas, no remuneradas,dentro de la vivienda. Sin embargo, la realidad cotidiana es más compleja que estas falsas dicotomías que asocian sexo-género-espacios-esferas. Vivir en suburbio El enfoque sectorial que ha imperado en la planificación urbana obedeciendo a intereses economicistas, ha conducido a los actuales entornos urbanos segregados, donde los espacios residenciales, de trabajo, compras y ocio constituyen áreas independientes. En general son terri- torios donde la producción económica local no está integrada, por lo que la subsistencia económica de las familias continúa dependiendo de la ciudad o de áreas industriales o de servicios donde se localizan puestos de trabajo. El territorio se ha dividido en funciones y usos basándose en una simplificación de la realidad, donde se ha considerado solo lo productivo y remunerado en detrimento de las demás actividades y segmentando la vida cotidiana de las personas. Se entiende por vida cotidiana el desarrollo de todas aquellas acciones que hacemos las personas para satisfacer nuestras necesidades fundamentales, entendiendo que las necesidades van más allá de la supervivencia y concibiendo a las personas como individuos que se relacionan con otras personas y con su entorno.El entorno, como soporte físico donde se desarrollan las actividades, tiene que acompañarlas y facilitar su desarrollo. Las áreas residenciales monofuncionales de baja densidad son el mejor ejemplo de esta concepción simplificada y sectorial del mundo. Han sido diseñadas desde un punto de vista androcéntrico, de la misma manera que las ciudades, pero en este caso la materialización de la división de espacios y tareas por género es muy extrema, utilizando el imaginario de vivir en suburbia que se origina con la creación del suburbio americano. Tal como señala Dolores Hayden uno de los principios más importantes de la arquitectura y la planificación urbana en Estados Unidos durante la creación de suburbia fue “El lugar de una mujer es en la casa”. La casa de suburbia fue el escenario para una efectiva división sexual del trabajo. Fue la mercancía por excelencia, un estímulo para el trabajo remunerado masculino y un contenedor para 1 Convocatoria Recercaixa 2010. Investigadora principal: Zaida Muxí Martínez 2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD brought to you by CORE View metadata, citation and similar papers at core.ac.uk provided by UPCommons. Portal del coneixement obert de la UPC