Análisis no destructivo de obras de arte con espectroscopia Raman Gonzalo Barja-Becker, Sergio Ruiz-Moreno, Alejandro López-Gil, Rosanna Pérez-Pueyo, M.J. Soneira Ferrando. Grupo de Comunicaciones Ópticas. Departamento de Teoría de la Señal y Comunicaciones Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación de Barcelona Universitat Politècnica de Catalunya 1. Introducción: Nuevas metodologías aplicadas al análisis de obras de arte Hoy en día cuando se adquiere o compra una obra de arte, la documentación que la acompaña suele ser limitada o incluso nula. En algunas ocasiones se dispone de certificados otorgados por historiadores, que no tienen ninguna base científica y dependen de la subjetividad de la persona en cuestión. En otras, sólo con decir que está firmado por cierto autor parece suficiente. Por eso, toda obra debería de ir acompañada de un análisis científico y objetivo de los pigmentos que la forman. De ese análisis se puede determinar el periodo de creación de la misma. Por otra parte, en caso que fuese necesaria una restauración, se conocería la composición química de los componentes. Existen múltiples y diversas técnicas aplicadas al análisis de obras de arte. Unas aportan información atómica, como el microscopio electrónico de barrido (SEM/EDX). Otras informan acerca de la morfología de la molécula, pero iluminando con rayos X (XRD). Éstas y muchas otras [1] son, en todo caso, destructivas para el material analizado. Únicamente la espectroscopia Raman proporciona información completa de una molécula y de forma no invasiva, siendo esto último un requisito fundamental en el análisis del patrimonio cultural. 2. Los pigmentos y la historia Existen diversas formas de clasificar los colorantes. La más general es distinguiendo entre tinte, pigmento y laca, aunque el caso de esta última es especial ya que es la combinación de un tinte y un sustrato, por lo que se le suele llamar pigmento laca. La principal diferencia entre los otros dos es que los tintes son solubles y los pigmentos no, ya que estos últimos necesitan de otra sustancia (agua, goma arábiga, aceite…) que actúa como aglutinante. Figura 1. Ilustraciones del manuscrito de José Antonio de Alzate (1977) “Memoria sobre la naturaleza y cultivo de la grana cochinilla…” Izquierda: Recolección de la grana cochinilla. Derecha: insectos que la forman Los pigmentos y los tintes se pueden clasificar en orgánicos e inorgánicos y, a su vez, cada uno de estos tipos puede ser natural o sintético. En el caso de los orgánicos naturales podemos distinguir dos orígenes diferentes, el vegetal, como por ejemplo el índigo (ver fig.2), o el animal, como sería la cochinilla (ver fig.1).Los pigmentos inorgánicos naturales son minerales. Figura 2 . Izquierda: Tinte índigo en polvo. Derecha: indigofera, planta de donde se obtiene el índigo Hay que tener en cuenta que el término orgánico habitualmente se relaciona con “derivado del carbono”, pero esto no es correcto. Orgánico significa que deriva de la química aromática o, lo que es lo mismo, del benceno. Para el caso de los pigmentos, que es el que nos ocupa, se les puede asignar tres nombres diferentes para expresar lo mismo. El nombre artístico, que es RAMA DE ESTUDIANTES DEL IEEE DE BARCELONA