308 Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, 36 (2021) Reseñas Fernando LARRAZ y Diego SANTOS SÁNCHEZ, eds., Poéticas y cánones literarios bajo el franquismo. Madrid/Frankfurt am Main, Iberoamericana/Vervuert, 2021, 326 pp. Se tiende a minusvalorar el impacto que el franquismo tuvo sobre la literatura española. En no pocas ocasiones, su influencia suele limitarse a la censura y a la purga a la que fueron sometidos una serie de autores, cuando, realmente, los más de treinta años de dictadura supusieron una auténtica anomalía que determinó de forma notable las características y la evolución del campo literario –y de todos los ámbitos de la cultura y la creación–. Esa es la premisa de la que parte Poéticas y cánones literarios bajo el franquismo, que, no en vano, desgrana en su prólogo inicial cómo, más allá de la ausencia de libertad de expresión y creación –y la consiguiente autocensura a la que obligaba a todos aquellos que deseaban ver sus obras publicadas–, la dictadura condicionó la historia de la literatura española al romper abruptamente el desarrollo de las generaciones y las tendencias surgidas durante el primer tercio del siglo XX; condenar al exilio a un importante número –en términos cualitativos y cuantitativos– de autores y provocar con ello la separación de la literatura española del exterior y del interior; coartar el crecimiento de las literaturas catalana, gallega y vasca; limitar la entrada en el país de obras extranjeras, impidiendo así el diálogo con las culturas foráneas y la posible capacidad de emulación; imponer un canon crítico y académico condicionado por motivos políticos, morales e ideológicos que trascendían con mucho lo estético, etc. De ahí que el libro trate de llevar a cabo un estudio global, con implicaciones que no se limitan a la historiografía literaria y que afectan también a los ámbitos teóricos, críticos o editoriales, de una categoría a la que sus editores, Fernando Larraz y Diego Santos Sánchez, se refieren como “literatura bajo el franquismo”. Para ellos, bajo semejante membrete habría que englobar a “toda la producción literaria (…) [que] tiene la dictadura como lugar de enunciación” y que, en consecuencia, se “dota de una especificidad que la hace única en el marco de la literatura española del siglo XX, [pues] en ningún otro momento la coacción sobre autores, empresarios editoriales o teatrales, lectores y críticos fue tan omnipresente, tan elevada al rango de política de Estado, tan coercitiva” (18). Ahora bien, el principal valor del libro no es la identificación y el establecimiento de esa categoría de “literatura bajo el franquismo” –que, como bien señalan los editores, no es equiparable a otras como “literatura franquista” o “literatura del franquismo”, ni siquiera a las de “literatura en/durante el franquismo”, puesto que en ninguna de esas nomenclaturas aparecen las implicaciones