Área: Mediterráneo y Mundo Árabe ARI Nº 68/2009 (traducido del inglés) Fecha: 03/06/2009 Argelia: la lógica subyacente de unas “no elecciones” Hugh Roberts * Tema: El pasado 9 de abril, Argelia celebró lo que se denominó elección presidencial. Esto es algo que ha hecho a intervalos desde 1995 y, por lo general, dichas elecciones han sido motivo de insatisfacción tanto a nivel interno como internacional. Pero, ¿en qué consisten exactamente estos comicios, que han demostrado una y otra vez no estar a la altura de las expectativas de la mayoría? El presente ARI explica que en realidad los comicios no pueden considerarse como tales y que las expectativas creadas en torno al proceso electoral están fuera de lugar. Resumen: El proceso oficialmente conocido como elecciones presidenciales en Argelia es en realidad un ejercicio de legitimación materializado a través de la movilización de las lealtades del electorado. Las elecciones no se celebran para determinar cuál es el candidato elegido por la ciudadanía, sino más bien para garantizar el respaldo del pueblo a una decisión previamente adoptada por la oligarquía gobernante, legitimando de esta forma dicha oligarquía. La naturaleza formalmente plural de este proceso no debería llevarnos a pensar en ningún momento que existe realmente tal cosa como una carrera presidencial. Así, el candidato del régimen tiene todas las de ganar para convertirse en el próximo presidente, sin existir en realidad competencia alguna; la función del resto de los candidatos no es otra que reforzar el índice de participación agregada y maximizar la legitimidad del régimen, en lugar de desafiar al candidato a la presidencia propuesto por la oligarquía. Esta preocupación por la legitimidad también determina los enfoques y las acciones de los partidos que promueven el boicot y contribuye a que el debate político en Argelia siga siendo eminentemente estéril. La democratización real del sistema político argelino está aún por llegar y que no hay ningún motivo para pensar que los socios occidentales de Argelia han contribuido de forma sustancial a la promoción de la democracia en el país durante las últimas dos décadas o para albergar esperanzas realistas de conseguirlo en un futuro próximo. Análisis: Los resultados oficiales anunciados por el ministro del Interior argelino, Noureddine Zerhouni, que otorgan a Abdelaziz Buteflika el 90,24% de los sufragios – dejando menos del 10% a los cinco candidatos restantes– y apuntan a una participación del 74,11% en las elecciones del 9 de abril, han sido interpretados cuasi universalmente como una confirmación de aquellos pronósticos, ampliamente comentados, que describían las elecciones presidenciales argelinas como unos comicios cuyos resultados estaban escritos de antemano. Esta es, sin embargo, una interpretación equivocada de lo ocurrido. * Especialista en política e historia del norte de África 1