escenarios VENTANA INDISCRETA │ N.°14 │ Universidad de Lima 16 El ESPACIO en el CINE PERUANO Arenales y asentamientos humanos Diego Arévalo “Nosotros somos como la higuerilla, como esa planta salvaje que brota y se multiplica en los lugares más amargos y escarpados”. Así es como empieza uno de los cuentos más conmovedores de Julio Ramón Ribeyro, llamado Al pie del acantilado. El autor encontró una triste y hermosa metáfora entre dicha planta y las per- sonas que pueblan los arenales que circundan nuestra ciudad. Estamos en el territorio de los olvidados. De aquellos migrantes que, como el pequeño Gregorio, llegaron a la capital en busca de una oportunidad y se vieron obligados a construirse un hogar en el cerro, porque, como dice uno de los personajes de la película del Grupo Chaski de 1984, es “una tierra que no le per- tenece a nadie”. De a pocos, estos espacios han sido po- blados por millones de peruanos del interior del país, que llegaron huyendo de la miseria y la violencia, para seguir encontrándola en medio del desierto. Tenemos el testimonio de Gregorio, ese niño que emprende un viaje heroico desde su tierra y confesa ante la cámara todas las difcultades a las que está expuesto. Él tratará de aprender y adaptarse al ritmo caótico de la ciudad mientras lo vemos caminar en medio del arenal como si se tratase de un espejismo. Al igual que tantos, su futuro es desolador. Veinticin- co años después, ese futuro, quizá, lo podemos ver en Joaquín, el protagonista de Paraíso (2009). Junto con sus amigos, crece en un territorio hostil -ya no es la policía ni los terroristas ni el propio paisaje, sino los pandilleros- y sin oportunidades. A diferencia de Gre- gorio, que vino a quedarse -no le quedó otra-, Joaquín realizará el movimiento contrario: terminará huyendo por las condiciones duras y nada esperanzadoras en un pueblo totalmente ingrato con sus habitantes. Am- bas películas, de trato documental, nos dan una sen- sación de proximidad a los espacios y personajes que los habitan, y que resultan un valioso registro de tales realidades a través de nuestro cine. Un caso ejemplar de lo que empezó siendo una ba- rriada y terminó por convertirse en uno de los distri- tos más importantes es Villa El Salvador. Fue el lugar de residencia de la luchadora social María Elena Mo- yano. Su garra y compromiso con el pueblo le costaron la vida en manos del grupo terrorista Sendero Lumi- noso, y quedó documentada en Coraje (1998). Aunque de manera intermitente y no tan profusa, en el cine peruano también se han retratado esos lugares por los que solemos movernos. Muchos de ellos son espacios de encuentro; testigos de nuestra atropellada historia y de nuestras diferencias.