UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL Digitalizado por RED ACADEMICA CURRÍCULO Y EVALUACIÓN: SUS RELACIONES EN EL APRENDIZAJE Libia StelIa Niño Zafra Profesora Universidad Pedagógica Nacional Introducción Presentes desde siempre en la institución educativa, las prácticas curriculares y evaluativas, para la mayoría de los docentes, se interpretan como parte de una estructura académico-administrativa que busca evaluar unos contenidos previamente planeados. Estas prácticas, se pudiera decir, estarían determinadas en sus relaciones, así como en su aplicación en el aprendizaje, por la concepción que de ellas han adquirido los docentes. Sin embargo 1 estas desde otra mirada, pudieran tener el aporte de una propuesta educativa que busca formar en profesores y alumnos una mayor autonomía en la construcción de sus prácticas curriculares y evaluativas asumiendo sus propias decisiones, antes que una medición permanente puesta en marcha en escuelas y colegios a través del año para la obtención de unos resultados de aprendizaje como logros terminales. La evaluación, como parte de una estructura académico-administrativa y con fines instrumentales viene de los años 40 con los aportes de R. Tyler, en “Los Principios del Currículo’, a la Planeación y Evaluación Educativas. Esta concepción, de interés y estructura tecnológica, se ha mantenido hasta el presente y, últimamente, renovado, con normas como la Resolución 2343 de 1996, sobre Indicadores y Obtención de Logros: La evaluación como parte final de un proceso que busca cuantificar productos obtenidos (logros de aprendizaje), sigue manteniendo su hegemonía. Por contraposición, desde otros intereses pedagógicos, se plantea la construcción curricular como un proceso dinámico con participación de profesores y estudiantes, quienes reflexionan y autorrevisan permanentemente su desempeño, con el fin de cualificar y transformar el medio educativo en donde se ubican. Otras recientes decisiones emanadas del Ministerio de Educación Nacional sobre la evaluación de los aprendizajes en forma cualitativa, han generado controversia debido, en parte, a la tendencia educativa dominante que considera que, para dar cuenta de lo que ha aprendido un alumno, es necesario medirlo a través de calificaciones. Bajo este criterio cuantitativo siempre se han concebido los exámenes y las denominadas pruebas obje- tivas. A pesar de esto, la tendencia a evaluar los desempeños y aprendizajes de los estudiantes de manera cualitativa, llama la atención a muchos de quienes tratan con el Currículo y la Evaluación como parte de un mismo proceso, en donde, de manera sistemática, participativa y autocrítica, se crean mejores condiciones pedagógicas para la práctica de la evaluación de los aprendizajes. El presente texto considera prioritario considerar las posibles alternativas pedagógicas, en demanda de una transformación de las prácticas evaluativas. Las actuales se han caracterizado por una medición de aprendizajes y logro de objetivos, toma de decisiones jerarquizadas, poca participación en diseño de sus procedimientos, falta de toma de conciencia de las responsabilidades que, a nivel individual y grupal, a todos debieran competir como participantes del proceso educativo. Del mismo modo, considera de urgencia el mirar las relaciones alumnos-maestros ubicadas en un currículo determinado,