, DN^% <V^N[\RP% 3T\WJVMRV% )’(,2 HWT (. @ZW (1 <;@KFI@7C Qar- Hjraopec- @hpk]j‘ej- 1/04; Ukh 06 M 09 4 , 05 REV. INVESTIG. ALTOANDIN 0 EKNQHC@ RS@SD TMHUDQRHSX z TR@; ) E@BTKS@C K@SHMN@LDQHB@M@ CD BHDMBH@R RNBH@KDR ’EK@BRN(+ Ra‘a PTHSN z DBT@CNQ Di]eh9 iqvaj‘koge?ci]eh-_ki LHBG@DK @- TYDMCNRJH 0+) La arqueología nos indica que los pueblos amazónicos habían desarrollado sociedades complejas en el alto Napo (Porras 1985) y en otros sitios miles de años antes del nacimiento de Cristo (Whitehead 2009). Aunque la evidencia arqueológica es escasa en muchos lugares podemos afirmar que los Amazónicos han aportado mucho a la humanidad, incluyendo tales descubrimientos como: la domesticación de la yuca, conocimiento sobre miles de plantas medicinales, el manejo y mejoramiento de la biodiversidad de la selva con técnicas de agricultura de pequeña escala con patrones de caza y pesca— y numerosos otras maravillas como la chicha (las mujeres de la Amazonia Alta de Napo saben hacer algunas clases de chicha, todas ricas), los famosos maytu (pescado asado en hoja de bijao), el uchú manga (una olla de ají mezclado con carne ahumado, cacao blanco), y los yuyu (palmito, tuta yuyu, helechos) que se come con la yuca. Pero, las culturas Amazónicas han hecho otros aportes a la humanidad más allá de la gastronomía y plantas medicinales. Aquí quiero indagar sobre los aportes que los pueblos Amazónicos que hicieron en los campos de ciencia y las humanidades; es decir, las formas que el conocimiento indígena ha ayudado al occidente y sus científicos e intelectuales entender mejor la condición humana. En este sentido, la antropología es la disciplina mejor posicionada para contextualizar y explicar los aportes Amazónicos, porque la antropología es la única disciplina de las ciencias que realmente toma en cuenta el ser humano en toda su diversidad temporal y cultural. Mientras los economistas van con un concepto universal de la «naturaleza humana» basado en la mentalidad Hobbsiana que sustenta el patrón de vida llamado «moderno» los antropólogos no aceptan tal concepto de naturaleza humana, porque, lo que es «natural» para los occidentales no es para otras sociedades. Los antropólogos desde esta perspectiva más diversa del ser humano, siempre apuntan al hecho de que el patrón de vida moderno solo ha existido unos cuantos siglos, y explican la dominancia del patrón occidental de los últimos 500 años; tiene un efecto de naturalizar su aparente superioridad en el tiempo y el espacio. Sin embargo, la historia de la propagación de este sistema empezó con la agresión de los europeos, la expansión del sistema capitalista mundial, y las enfermedades devastadoras de Europa Antigua. Ahora existe mucha evidencia científica que este sistema, que empezó en el Siglo XVI, está en una crisis profunda de sostenibilidad y dominancia. Los antropólogos saben que el ser humano homo sapiens se evolucionó en África y ha estado en la tierra más que 200,000 años. La mayoría de la existencia del ser humano ha sido definida por la práctica de la caza y pesca como modo de subsistencia y patrón de vida en ocupar el paisaje. La agricultura apenas tiene unos 10,000 – 15,000 años de existencia y de allí el sistema-mundo capitalista menos de 600. Todos los indicadores sobre este sistema nos demuestran que el mundo está en una crisis aguda, una crisis que ya ha afectado el planeta entera con el cambio climático, falta de recursos, guerras, y daños ecológicos irreversibles. El patrón de vida de los modernos, una época que llamamos el antropoceno, la época en que los seres humanos llegan a ser una fuerza geológica, se va transformando todas las dinámicas de los seres vivos que habitan en el planeta. Y, aunque estamos en una crisis muy profunda, las ideologías de progreso, tecnología, y desarrollo siempre dan una confianza falsa que todo va a estar bien. Esta confianza es lo que permite que el sistema sigue operando—a pesar de los problemas y contradicciones inminentes—sin muchos obstáculos. El capital, como se han demostrado muchos historiadores, tiene una capacidad tremenda para reorganizarse y seguir explotando a personas y zonas naturales a pesar de crisis y contradicciones; es parte de su propia lógica «shock» (Klein 2007) de crear el desorden para generar espacios nuevos o quitar obstáculos. El conocimiento indígena es rara vez reconocido o valorado en círculos académicos, y eso pasa en los países donde hay discursos de valorización de identidades indígenas. En Ecuador, por ejemplo, el conocimiento indígena es clasificado como «sabiduría ancestral,» un tipo de conocimiento diferente @E=FID79@zE ;<C 7IK@9LCF @np-Qa_e^e‘k 06./2.04 @np-@_alp]‘k 15./3.04 GgT^[USVa3 2/./3.04 Zffb3((iii’g‘Sb’WVg’bW(ag[(d[S( & Zffb3((ZgS\eSbSfS’g‘Sb’WVg’bW(d[S <‘Wda & 7Td[^ & @JJE M’@3 +,)/&1.1+ M’;3 +,*,&+2.0 ’, $ (-