1 “Con el Sol, la Luna y las Estrellas en el Santuario de CARAL” 2004 Alfio Pinasco Exordio Este documento presenta el estudio preliminar de las orientaciones geográficas de los templos de Caral (3,000 años aC.), con el propósito de establecer la posible correlación astronómica de las direcciones señaladas por sus templos hacia las salidas y puestas de astros sobre el horizonte entorno intentando relacionar sus diversas edificaciones con factibles ceremonias anuales socio-agro-culturales, que habrían estructurado la existencia de sus pobladores. Este estudio fue realizado entre los años 2003 y 2004, gracias al gentil apoyo de la Dra. Ruth Shady, directora del sitio arqueológico, quien facilitó planos de sus estructuras y el libre ingreso al sitio. Se realizaron observaciones preliminares in situ de las orientaciones geográficas de los templos y plazas principales del Santuario. Estas orientaciones geograficas fueron luego contrastadas con las direcciones de salidas y puestas del Sol, de la Luna y otros astros. Planteamiento del Problema En la antigüedad, para las “altas culturas” o civilizaciones originarias de la humanidad (una de las cuales es la Andina), la observación del movimiento de los astros sirvió como brújula en sus travesías, fue su reloj diurno y nocturno y principalmente determinó sus actividades productivas comunales anuales y sus rituales sociales. Como calendario anual fue indicador de los fenómenos climáticos cíclicos naturales. La observación del firmamento favoreció su existencia, coordinando su esfuerzo de adaptación a su entorno biológico, organizando su actividad agrícola, cazadora y recolectora, permitiéndoles “domesticar el tiempo” para adaptarse mejor al ciclo anual climático. Así, este vínculo entre la sobrevivencia en la tierra y la recurrente presencia de algunos astros en el cielo habría condicionado la estructura de su organización productiva, política, ritual y mítica. El santuario arqueológico de Caral es uno de los monumentos arquitectónicos más antiguos de todas las américas. Esto sitúa a la civilización Andina entre las primeras del mundo en iniciar la “alta cultura” con edificaciones que implican por su magnitud, una gran cohesión de esfuerzo, con el trabajo organizado de muchas personas durante continuos y largos períodos de tiempo. El estudio de sus edificaciones como señalizadores astronómicos nos permiten indagar en sus propósitos y uso cultural.