SOBRE INDICACIONES DIAFÁSICAS EN EL DIÁLOGO DE LA LENGUA DE VALDÉS Miguel Ángel Aijón Oliva Universidad de Salamanca Introducción * Sin duda, el Diálogo de la lengua constituye un hito en la historia de las ideas lingüísticas españolas, y como tal ha suscitado el interés de muchos estudiosos; otros han analizado su valor como obra literaria, inserta en la tradición renacentista del diálogo con propósitos didácticos. Nos interesa resaltar precisamente este valor educativo: en principio, Juan de Valdés no concibe su obra como tratado lingüístico de consistencia teórica (aunque hoy pueda verse desde esta perspectiva), sino como manual para lectores italianos que deseen profundizar en el conocimiento de la lengua española. Así, a lo largo de la obra se pasa revista a diversas cuestiones: historia de la lengua, ortografía, gramática, léxico, etc., en un tono accesible. La estructura dialógica permite al autor poner en boca de sus personajes italianos muchas de las dudas que seguramente poseían, en su tiempo, los aprendices del español. En este trabajo nos proponemos analizar un aspecto de la doctrina valdesiana que presenta gran interés en relación con la enseñanza de la lengua: nos referimos a sus comentarios sobre lo que hoy se suele denominar variación diafásica 1 . Es decir, todas aquellas consideraciones relativas a la influencia de los factores situacionales en el uso lingüístico. No se les dedica un capítulo propio en el Diálogo (sí al estilo, concepto sin duda relacionado, pero que en la obra se examina desde un punto de vista casi exclusivamente literario), sino que, por lo general, las hallamos en comentarios ocasionales, al hilo de la conversación. Esto es, por otra parte, lo habitual cuando se estudia cualquier aspecto de las ideas de Valdés; ya hemos comentado que no fue su propósito componer un tratado sistemático. En cualquier caso, por la abundancia y la relevancia de las indicaciones diafásicas en el texto, no cabe duda de que el autor, si bien de modo más o menos intuitivo, las concebía como un aspecto fundamental de la labor pedagógica que deseaba llevar a cabo. Ya en las primeras páginas del Diálogo se apresura a afirmar que el castellano, a diferencia del latín, se aprende «por el uso común de hablar» y no «por arte y libros» (Introducción, 43) 2 . Es decir, una lengua viva no puede separarse del contexto en que se usa. En estas palabras podríamos intuir, además, una crítica a quien compuso, innecesariamente según él, un arte del castellano: su principal * Debo agradecer a los profesores D. José J. Gómez Asencio y D. Julio Borrego Nieto sus revisiones y comentarios sobre este trabajo. Todos los posibles errores son de mi responsabilidad. 1 O funcional, contextual, estilística... La variedad no es solo terminológica, sino que a menudo recubre diferencias conceptuales. Por ello, trataremos de expresar con claridad los presupuestos teóricos de los que partimos en este análisis. 2 Citamos por la edición de Lope Blanch (1985). Los números arábigos señalan la página correspondiente; en números romanos consignaremosel capítulo, para facilitar las búsquedas en otras ediciones.