Cartaphilus 4 (2008), 164-176 Revista de Investigación y Crítica Estética. ISSN: 1887-5238 - 164 - ROSARIO CASTELLANOS, ENSAYISTA COMO POCAS NOTAS PARA ENTENDER LA OBRA ENSA- YÍSTICA DE ROSARIO CASTELLANOS LUGAR ESPECIAL Rosario Castellanos Figueroa nace el 25 de mayo de 1925 en el D.F. Recién nacida, se la lle- van a Comitán, Chiapas, tierra con una gran po- blación indígena, ahí pasó su infancia y parte de su adolescencia. En esas tierras mágicas, contó con la compañía cotidiana de una nana indígena que la introdujo en una cosmovisión muy distin- ta a la de los padres de Rosario, blancos, acomo- dados y “decentes”. LA MUERTE DE MARIO Tuvo un hermano menor, Mario, que murió de siete años, lo que la marcó de tal forma que nunca pudo ser una persona “independiente” de Mario. Escuchemos a Rosario, en una entrevista concedida al Dr. Samuel Gordon: Un día mi hermano se levantó –porque jugába- mos con lo que soñábamos, con lo que inventá- bamos y con lo que oíamos, ya con todo en un nivel de locura completo-, que él había soñado a la Virgen, y que la Virgen le había dicho que no, que a él no, que a él no le iba a pasar nada. En- tonces, yo rápidamente soñé a Dios, y le dije que Dios me había dicho que él sí, que él sí se va a morir. Como una semana después de esta historia, amanece mi hermano gravísimo. ¡Que tiene un ataque de apendicitis... que [sic.] barbaridad!... ¿qué hacemos, lo llevamos a México?... ¿lo ope- ramos?... Total, en lo que discutían, se murió. […] lo que [sus padres] me echaron en cara a mí hasta que cumplí dieciséis años en que me di cuenta y me enfrenté a ellos, era que yo los había obligado a vivir. Porque si yo me hubiera muerto junto con mi hermano o no hubiera estado ahí estorbando ellos hubieran podido morirse a gus- to y ya. 1 POSICIÓN DE LA FAMILIA Su padre era dueño de una plantación de ca- fé y de un ingenio azucarero. Por lo tanto, eran ricos, y tenían una buena posición social. Su pa- dre, un cacique, contrataba a muchos indígenas tojolabales y tzeltales y Rosario veía cómo eran tratados. Debido a nuevas leyes en el país, el pa- dre perdió casi todas sus tierras. Rosario apren- dió a escuchar cuidadosamente las palabras de su padre pero, definitivamente, no estaba de acuerdo con él cuando decía que los indios no merecían tener tierras propias. El padre de Rosa- rio trataba a los indios que trabajaban para él más como esclavos o animales que como perso- nas y consideraba que todos (chamelas y lacan- dones, tzeltales y tzoltziles eran unos salvajes e ignorantes). Hoy se puede oír entre algunos indígenas de la zona de Comitán lo que, por tradición oral les ha llegado de aquellos tiempos y ellos se refieren a la abuela de Rosario como “Doña Chayota”; en cambio, a Rosario Castellanos los habitantes de Comitán siempre la han llamado y la siguen lla- mando cariñosamente “doña Rosario”. Los blancos, por el contrario, sobre todo, los varones, tenían el derecho de mandar, de dirigir a los indígenas, de darles trabajo con poca paga y, por supuesto, el derecho de pernada. 1 Gordon, Samuel. “Rosario Castellanos: cuando el pasado maneja la pluma con ira”, en Cuadernos de Jerusalén, Jerusalén, núm 2-3, novimebre de 1975, pp. 34-40.