369 Reconstrucción virtual-reconstrucción material: a propósito de Calatrava la Nueva Juan Zapata Alarcón 1 y Pablo Fernández Ruiz 2 1. Universidad de Castilla-La Mancha 2. ZZB architecture INTRODUCCIÓN El Sacro Convento de Calatrava la Nueva (Aldea del Rey-Ciudad Real) es un impresionan- te conjunto arquitectónico que durante casi seiscientos años (c.1217-1802) funcionó como sede conventual de la orden militar de Calatrava. Esta amplitud cronológica le permitió evolucionar hacia una imagen cambiante sujeta a la funcionalidad, inclinaciones estéticas y necesidades de la comunidad que lo habitó en cada época, aunque a diferencia de otras conventuales de órdenes militares como Uclés (Cuenca) o San Benito de Alcántara (Cáceres) mantuvo sin demasiadas alteraciones la disposición planimétrica inicial. Desde el punto de vista artístico, la evolución de Calatrava la Nueva podría dividirse hasta el momento en cinco grandes fases que, en todo caso, quedan abiertas a las actualizaciones o matizaciones que pueda arrojar la investigación en el futuro. Éstas se corresponderían con la etapa de construcción (c. 1213-c.1240), período bajomedieval (1397-c.1489), culminación del auge artís- tico (c.1489-c.1560), crisis y decadencia (s. XVII-1755) y fase final de renovación (1755-1786) (Zapata, 2019:41). Todas ellas adquieren una identidad propia que originan la formidable imagen del Calatrava gótico, renacentista o barroco y que le otorgan una diversidad estilística francamente singular. El espacio arquitectónico resultante, cohesionado con perspectiva histórica, genera una secuencia evolutiva ininterrumpida de la que carecen otras conventuales homónimas y ello, precisamente, es un motivo más por el que Calatrava la Nueva debe considerarse como un conjunto único y de especial referencia para el estudio de las sedes conventuales de las órdenes militares hispanas. Los resultados de las sucesivas intervenciones de conservación, restauración y reconstruc- ción, según el caso, ponen de manifiesto la aplicación generalizada durante el último siglo de criterios que se acercan peligrosamente a la “unidad de estilo” en los que, de manera selectiva y discriminatoria, se ha prestado mayor atención a la etapa medieval en detrimento de las grandes aportaciones de períodos posteriores. Si a ello unimos el rechazo manifiesto a la aplicación del criterio de “reversibilidad”, nos enfrentamos ante unas alteraciones tan graves que amenazan con pervertir el monumento de forma permanente.