36 | Edición 227 | noviembre 2022 Terremotos y catástrofes naturales y vida cotidiana La vida cotidiana, la cultura y la historia son, sencillamente, lo que sucede cuando la naturaleza lo permite. A su vez, el gran supuesto de la vida cotidiana, la cultura, en sentido amplio e incluyente, y la historia, es la naturaleza. Esta es la base de la forma de pensar y de vivir de Occidente. Como si la naturaleza fuera, valga decir, el telón de fondo de la comedia/ tragedia humana. Cuando en realidad es el único y verdadero actor que existe. El gran supuesto de la historia y la cultura: la naturaleza por Carlos Eduardo Maldonado campo magnético constituye una espe- cie de membrana protectora, en primera instancia de los poderosos vientos solares que se desplazan a una velocidad de hasta 1.500.000 km/seg. Vale la pena recordar que la Tierra tie- ne tres movimientos, de rotación, de tras- lación y de peonza (o trompo), llamado técnicamente como movimiento de pre- cesión. La velocidad de rotación es apro- ximadamente de 411 m/seg., mientras que la de traslación alrededor del Sol es de cerca de 30m/seg. A su vez, la biosfe- ra se desplaza alrededor del Sol a una ve- locidad de 220 km/seg. Nada permanece estable, todo es movimiento. En efecto, la Vía Láctea misma se mueve por el espa- cio, girando en el Cluster local de galaxias –llamado Laniakea–, a una velocidad de 2.1 km/hora. Velocidades magnífcas co- mo se aprecia. Pues bien, es imposible entender los fenómenos de la vida y las dinámicas de la biosfera al margen de es- tos parámetros. Como se aprecia sin difcultad, la reali- dad en general se mide en términos de ve- locidades. Y sin embargo, al mismo tiem- po, la realidad, en general, es impredecible. Complejidad de la biosfera Es imposible entender la dinámica de la biosfera en términos analíticos, es decir, segmentando fenómenos y sistemas. La comprensión de la vida demanda de un pensamiento sintético. Analizar signifca, literalmente, dividir, fragmentar, compar- timentar. Fue la forma de pensamiento y de vida de Occidente, siempre. En la naturaleza, como de hecho en la vida misma, las cosas no están aisladas, ja- más; sólo que están tejidas de manera sutil e indirecta. Pues bien, los temblores y terre- motos ni acumulan ni suceden separados de los ciclos biogeoquímicos, esto es, el ci- clo del oxígeno, del nitrógeno, del fósforo, del hidrógeno, del sulfuro y del carbono, principalmente, que son, literalmente, los reguladores de los pulsos y ritmos enteros de mares, vientos, ríos y dinámicas físicas. A su vez, los ciclos bioquímicos son el resultado de las interacciones entre los suelos, las aguas y los vientos, como pro- ducto de los más fantásticos fenómenos, totalmente imperceptibles: las bacterias, los hongos, los virus y los parásitos, el ver- dadero sustento de la vida. En este proceso, en particular, los vien- tos se clasifcan en planetarios, regionales y locales, lo que da lugar en general al cli- ma y, mucho más signifcativamente, a los microclimas. Los más importantes de to- dos los vientos, en un marco amplio, son los huracanes que, dependiendo de los países, se llaman también tifones o ciclo- nes. El Mapa Nº 2 ilustra los vientos y las direcciones de la biosfera. Pues bien, el cruce de los mapas Nº 1 y Nº 2 permite ilustrar las interacciones en- tre la tectónica de placas y los vientos. Un proceso fundamental para entender lo que sucede en cada lugar, en cada momento. Los lenguajes fuertes de la naturaleza Lo cierto es que la biosfera habla numero- sos lenguajes: entre ellos el de las sequias, de los desiertos, de los ríos y los mares, de las montañas y los valles. Estos son len- guajes suaves, casi imperceptibles. Sin embargo, al mismo tiempo, la naturaleza habla en voz alta y con tono fuerte. Se trata entonces de los huracanes, los incendios y los terremotos, principalmente. En la vida de la biosfera nada sucede aislado, todo está conectado, de diversas maneras y en grados variables, con todo lo demás. A l momento de escribir este ar- tículo, en las últimas veinti- cuatro horas, han ocurrido 34 temblores de tierra de magni- tud superior a 4 de la escala de Richter, 69 temblores en los últimos ocho días, y 260 temblores en la última semana, y 530 en las dos últimas semanas de mag- nitud 5 o más en la escala de Richter. En las noticias el tema sucede episódicamen- te; y se ve como algo lejano. Los terremo- tos son acontecimientos que suceden en otros lugares; y cuando acontcce en el lu- gar propio, es un evento episódico; ‘a todo hay que acostumbrarse’ . Por lo menos el cuarenta por ciento de los temblores en la última semana y en las dos últimas sema- nas son de magnitud superiores a cinco o a seis en la misma escala. La escala de Richter es la más común, si bien no es la única, en la medición de los temblores y terremotos. Esta escala mide los movimientos telúricos en una esca- la global de 0 a 10. En la historia conoci- da, sólo la erupción del volcán del Vesu- bio se registra como de escala 10. El “Big One” , que se espera suceda en California en cualquier momento será también de 10 en la escala de Richter. Pero basta un te- rremoto de escala 6 en una profundidad determinada y durante un cierto tiempo para que haya una destrucción colosal en cualquier parte el mundo. Los terremo- tos se miden en función: a) de la intensi- dad, b) de la profundidad, con respecto a la superficie; c) el tiempo de duración. Pero es fundamental atender al hecho de que nunca existe un solo terremoto, sino, siempre tienen lugar numerosas réplicas. Ahora bien, no existe una media o me- diana de los temblores y terremotos. La es- tadística normal no sirve para nada al pre- tender estudiar y prevenir posibles futuros terremotos. Los terremotos tienen lugar en distribuciones que se denominan leyes de potencia, un tipo de distribución estadís- tica específco de los fenómenos comple- jos. Las ciencias de la complejidad trabajan distintivamente con leyes de potencia. La inmensa mayoría de temblores y terremotos tiene lugar en el Cinturón del Pacífco, desde Chile hasta Alaska, y des- de Japón hasta el sudeste asiático. Sin em- bargo, numeroso temblores y terremotos acontecen igualmente en Europa. En ge- neral, los terremotos tienen lugar en los cruces o fronteras de las placas tectóni- cas. El mapa Nº 1 ilustra las capas tectóni- cas y las direcciones en las que se mueven constantemente, con un desplazamien- to de tres pulgadas al año; una velocidad geológicamente muy rápida. Como resultado de la tectónica de pla- cas, los continentes se están desplazando en las direcciones señaladas. En geología se dice que las islas son corredores que se han rezagado del pelotón, a la manera del ciclismo. El conjunto global de la tectónica de placas es de una complejidad magnífca. La vida de la biosfera jamás se detiene. El marco amplio de las dinámicas de la biosfera El marco grande de las dinámicas de la biosfera tiene que ver con varios facto- res. En primer lugar, el núcleo de hierro en el centro del planeta que contribuye muy activamente a configurar el man- to geomagnético protector de la Tierra. El Fuente: Internet (Pública) Mapa Nº 1: Mapa de las capas tectónicas de la Tierra Mapa Nº 2: Los vientos de la biosfera Fuente: Internet (Pública) PLACAS TECTÓNICAS Borde de las placas Dirección de movimiento de placas Lugares de colisión de placas