DOI: https://doi.org/10.31819/9783968693002_165 LA FIGURA FEMENINA EN LA TRIBUNA DE EMILIA PARDO BAZÁN Y SANTA DE FEDERICO GAMBOA Viktoria Kritikou Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Grecia Emilia Pardo Bazán (España, 1851-1921) y Federico Gamboa (México, 1864-1939) son dos autores representativos del Naturalismo en el mundo hispanohablante. Pardo Bazán en 1883 publica La Tribuna, la primera novela naturalista española “de protagonismo obrero” (Valera Jácome 1995: 48). En La Tribuna, a través de la historia de la protagonista, Amparo, la escritora ofrece un testimonio del mundo obrero y de las condiciones laborales en la fábrica de tabacos, como de los acontecimientos históricos de la Revolución de 1868, llamada la Gloriosa, que condujeron a la proclamación de la I República en 1873. Por otro lado, Federico Gamboa, representante destacado de la novela latinoamericana, en 1903 publica su novela Santa, obra maestra del Naturalismo en el subcontinente americano, que “refleja la vida urbana durante el período del gobierno de Porfirio Díaz y presenta sus aspectos positivos y negativos debidos a la aplicación de la doctrina positivista en el contexto histórico-social mexicano” (Kritikou 2017: 93). Gamboa, presentando la vida de Santa en los prostíbulos, critica la corrupción moral, las injusticias sociales y los abusos de los representantes del poder antes del estallido de la Revolución Mexicana de 1910. Ambas novelas siguen los principios naturalistas elaborados por Emilio Zola. Sin embargo, tanto en el caso del Naturalismo español como en el del Naturalismo mexicano se observan relevantes diferencias. En España, “el Naturalismo no se asimila íntegramente” debido al poder del catolicismo y al conservadurismo de la sociedad española (Kritikou 2014: 17). María del Carmen Porrúa se pregunta si “¿existe realmente una escuela naturalista española?” y contesta que “no la hay a la manera francesa”, sino “un ‘Naturalismo mitigado’ o un ‘Naturalismo espiritual’, ya que presenta todas las características vistas (determinismo, herencia, fuerza de los instintos) sin la intensidad con que se explicitan en las novelas franceses” (Porrúa 1989: 205). Aunque Emilia Pardo Bazán defiende la teoría naturalista en La cuestión palpitante, critica el determinismo y rechaza la falta de libre albedrío y el ateísmo de la propuesta zolesca. En su obra el objetivo es la salvación del alma por la fe y los valores espirituales (García López 2004: 574). En América Latina “el Naturalismo se dio casi explosivamente” (Ara 1965: 10) ya que los novelistas americanos “veían en el Naturalismo, no una simple modalidad estética, sino el medio de entrar con todas las armas en la realidad política, social y psicológica de su tiempo” (Ara 1965: 11). El Naturalismo funcionó como el instrumento ideal para reflejar los graves problemas de la sociedad americana: la condición del indio, del mestizo y del negro, los excesos de la burguesía adinerada, el capitalismo, la industrialización, el imperialismo, los cambios sociales y económicos, el problema demográfico en los centros urbanos, las olas migratorias, la discriminación racial y la explotación del ser humano (Ara 1965: 12; Sosnowski 1983: 19). No obstante, los naturalistas hispanoamericanos “no aceptan siempre los principios del maestro francés y adoptan una postura diferenciada” (Kritikou 2014: 12). Según Saúl Sosnowski, el Naturalismo en Hispanoamérica “fue modificado para responder a las diversas exigencias de un escenario escritural inmediato” (Sosnowski 1983: 17). Por lo tanto, el mexicano Federico Gamboa se basa en los principios del Naturalismo para describir lo morboso de la sociedad mexicana y utiliza el método experimental del Naturalismo