hispanic research journal, Vol. 10 No. 4, September, 2009, 357–369 © Queen Mary, University of London 2009 DOI 10.1179/146827309X12447961290339 ‘Mirarse en la pantalla’: el cine de Carlos Saura Santiago García Ochoa IES La Besana, Spain El desarrollo de los ‘nuevos cines’ conduce a la institucionalización del ‘cine de autor’ en forma de alternativa al cine clásico y popular. Carlos Saura es uno de los grandes representantes del ‘cine de autor’ porque permanece en una posición de vanguardia durante dos décadas. En este periodo (1959– 1979) se desarrolla lo esencial de su apuesta fílmica, que no debería de ser valorada simplemente como una manifestación de la realidad sociológica española sino más bien como una materialización singular de la moder- nidad artística y cinematográfica. Saura parte de un realismo objetivo de raigambre literaria que pronto abandona en favor del mundo interior de sus personajes. La identificación entre el autor y sus protagonistas es clara desde La prima Angélica (1973), pero no se completa hasta Elisa, vida mía (1976) y Los ojos vendados (1978). El ciclo se cierra con la práctica autorreferencial desplegada en Mamá cumple 100 años (1979). palabras clave Carlos Saura, cine de autor, nuevos cines, cine español Perspectiva metodológica El cine aparece a finales del siglo xix como la culminación de una serie de experien- cias encaminadas a reproducir la realidad en movimiento, es decir, tal cual es (en apariencia). La superación del umbral de la ‘foto fija’ lo convierte en un avance cientí- fico de incalculable valor. Es bien sabido que los hermanos Lumière despreciaron las posibilidades comerciales de lo que sería la gran industria del entretenimiento porque sólo creyeron en el poder de fascinación que provocaba la reproducción mecánica de la realidad, como los trenes que ‘se salían’ de la pantalla o las ‘postales en movimiento’ de lejanos lugares exóticos. A diferencia del ojo humano, la nueva máquina de visión resulta absolutamente dependiente de la técnica y su constante desarrollo. Los dispositivos técnicos y su modo de empleo generan una estética, que, a su vez, origina un código, progresiva- mente asumido por el espectador como convencional. Ejemplos de estética fílmica primitiva son la ‘toma de vistas’ (la cámara quieta recoge la realidad en movimiento) y el ‘cuadro’ (se filma como si el encuadre fuese un escenario teatral y la cámara