Revista Iberoamericana , Vol. LXXXVI, Núm. 270, Enero-Marzo 2020, 131-146 CUERPOS QUE DESAPARECEN: MERCADO, TECNOLOGÍA Y ANIMALIDAD EN LOS CUERPOS DEL VERANO, DE MARTÍN FELIPE CASTAGNET por LiLiana CoLanzi Cornell University En Mind Children (1988), el experto en robótica Hans Moravec planteó la posibilidad de que eventualmente pudiéramos descargar los recuerdos y la conciencia de una persona en una computadora. Moravec quería probar que no somos otra cosa que patrones de información y que el siguiente paso del ser humano sería su traslado del soporte orgánico a la máquina: el hombre del futuro es concebido como un cyborg. Estas ideas, desarrolladas luego por futurólogos como Ray Kurzweil, nunca pudieron ser probadas, por la sencilla razón de que el cerebro humano no funciona como una computadora: las conexiones de billones de células ocurren de manera diferente a las conexiones digitales en una computadora; una conciencia como la del ser humano tampoco aparece a partir del funcionamiento de la red digital. En los últimos años, más bien, ha tomado cuerpo una teoría inversa, que sugiere que es el ser humano quien asimilará las máquinas a su cerebro: implantes tecnológicos en el cerebro permitirán que este desarrolle nuevas capacidades; paradójicamente, por el camino inverso, en esta teoría el hombre del futuro también es concebido como un cyborg. 1 Pese a que la interfaz entre lo humano y la máquina ha sido ampliamente abordada en la ciencia fcción norteamericana, y en especial desde el subgénero del cyberpunk, solo recientemente la literatura latinoamericana ha comenzado a explorar sus implicaciones sociales y éticas. En ese sentido, uno de los textos narrativos más complejos a la hora de abordar la relación humano-máquina es la novela Los cuerpos del verano (Premio a la Joven Literatura Latinoamericana 2012), del argentino Martín Felipe Castagnet: hay en este libro una preocupación por la forma en que las nuevas tecnologías desfamiliarizan nuestra relación con el cuerpo. Esta desfamiliarización llega al punto tal que la identidad del individuo ya no pasa por el cuerpo: el sujeto se muda a Internet y se convierte en parte de la gran red electrónica que nos entrecruza. Castagnet muestra otra preocupación del presente: la forma en que la sociedad de mercado se inmiscuye tanto en nuestras vidas 1 Ver “The Brain Is Not Computable”, artículo de Antonio Regalado que hace referencia a estas teorías.