Intentar relacionar el adjetivo “rutilante” con la tu- berculosis es sin duda alguna un ejercicio provocador. No estamos atravesando precisamente un buen período en relación con la lucha contra esta enfermedad y segui- mos con la nefasta estadística: un tercio de la población mundial (2.500 millones de personas) con infección tu- berculosa latente (ITBL), que se halla en franco incre- mento (se generan anualmente 90 millones de casos nuevos) y provoca 9 millones de casos de tuberculosis activa y 2,5 millones de muertos al año 1 . La razón del adjetivo “rutilante” es combinar un juego de palabras y una nueva esperanza en el terreno del control de la ITBL. El pasado 23 de abril, Diada de Sant Jordi, en medio de un ambiente repleto de libros y rosas, la vacu- na RUTI fue inoculada por primera vez en 6 voluntarios sanos. Se iniciaba la primera iniciativa mundial que combina quimioterapia con inmunoterapia para reducir el tratamiento estándar actual de la ITBL de 6-9 meses 2 a un mes, más la inoculación de 2 dosis de RUTI. El desarrollo clínico de RUTI ha surgido tras llevar a cabo un esfuerzo integrador destinado a entender y ofrecer una visión más racional de los mecanismos implicados en la generación de la ITBL, con el fin de proporcionar una base para desarrollos futuros en este campo. Se trata de la elaboración de la “hipótesis diná- mica”, en contraposición a la “hipótesis estática”, con la que clásicamente se ha intentado explicar el origen de la ITBL 3 . En realidad, la hipótesis dinámica es la única que ex- plica por qué el tratamiento durante 6-9 meses con iso- niacida es capaz de evitar la generación de la tuberculo- sis a partir de la ITBL, de modo que descarta los fabulosos mecanismos fisiológicos que sostienen la hi- pótesis estática. Entre estos mecanismos cabe destacar el convencimiento de que tras la infección y disemina- ción inicial del bacilo se generan unos granulomas “blindados”, capaces de “contener” físicamente la dise- minación del bacilo mediante la generación de un tejido fibrótico que, a su vez, es capaz de inducir un ambiente anaeróbico 4 . La segunda asunción es que estos granulo- mas pueden permanecer inalterados en el tejido durante años 5,6 . La tercera premisa es que el bacilo latente ha de ser capaz de resistir este ambiente anaeróbico 7 y de re- activar su crecimiento al cabo de varios años, tras el contacto con un factor de resucitación 6 . Por el contrario, la hipótesis dinámica contempla as- pectos fisiológicos básicos del huésped, como los tiem- pos de vida media de las células o la regeneración de los tejidos lesionados, que hacen muy difícil la perma- nencia de un granuloma durante años 3 . En estos granu- lomas no se puede generar un ambiente anaeróbico, de- bido a que este proceso requiere un consumo continuo y constante de oxígeno (como en el caso de la flora bacte- riana en los dientes 8 o en el intestino grueso 9 ). Igual- mente, nadie ha explicado “quién es el príncipe que besa al bacilo durmiente” para resucitarlo, es decir, cómo llega el factor resucitador a la fortaleza donde re- side el bacilo latente, más aún teniendo en cuenta que este factor está producido por bacilos en crecimiento activo 10 . Por otra parte, la hipótesis dinámica considera que Mycobacterium tuberculosis es capaz de generar la ITBL mediante la particular combinación de 3 propie- dades “vulgares”: una velocidad de crecimiento muy lenta; la capacidad para producir necrosis tisular, y te- ner una pared celular gruesa e hidrófoba 3 . De esta manera, cuando M. tuberculosis entra en el espacio alveolar, necesita ser fagocitado por el macrófa- go alveolar para evitar el ambiente hostil en que se en- cuentra, dominado por el surfactante y moléculas y en- zimas que son capaces de destruir paulatinamente la gruesa pared celular del bacilo 11 . Una vez en el interior, un porcentaje bajo de estos bacilos pueden multiplicar- se y con ello ser capaces de mantenerse en su huésped. Con el inicio del crecimiento exponencial (fase log), y su desarrollo activo, el bacilo evita la unión fagosoma- lisosoma y provoca la muerte del macrófago 12 . Esta des- trucción perjudica al bacilo, ya que lo enfrenta de nuevo al medio extracelular, todavía más hostil debido a la li- beración del contenido de estos macrófagos (junto con el de los neutrófilos), o sea, la presencia de radicales de oxígeno y nitrógeno, enzimas bactericidas y un pH áci- do 13 . En este medio “estresante” el bacilo entra en una nueva fase estacionaria, hasta que es fagocitado de nue- vo por otros macrófagos atraídos por el proceso infla- Arch Bronconeumol. 2007;43(11):591-3 591 EDITORIAL Vacuna terapéutica antituberculosa: un “rutilante” futuro Pere-Joan Cardona Unitat de Tuberculosi Experimental. Servicio de Microbiología. Fundació Institut per a la Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol. Universitat Autònoma de Barcelona. Badalona. Barcelona. España. Correspondencia: Dr. P.J. Cardona. Unitat de Tuberculosi Experimental. Institut per a la Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol. Ctra. del Canyet, s/n. 08916 Badalona. Barcelona. España. Correo electrónico: pjcardona.igtp.germanstrias@gencat.net. Recibido: 11-5-2007; aceptado para su publicación: 25-5-2007. 204.920