Medicine. 2009;10(28):1861-7 1861 ACTUALIZACIÓN Introducción Existe una profunda relación entre la respuesta inmunitaria innata y la adaptativa. Actualmente, el concepto se plantea como una visión más fisiológica del reconocimiento, la regu- lación y su ejecución, considerándose la respuesta del sistema inmunitario-inflamatorio como global y coordinada depen- diente, de entre otros aspectos, del tiempo de evolución. Am- bos tipos de respuestas cooperan en la protección del indivi- duo y en el control de daños, que es la finalidad última del sistema inmunitario. Durante la vida del individuo la inmu- nidad adaptativa clásicamente desarrolla respuestas que le confieren protección específica frente a agentes patógenos concretos. Simultáneamente, la inmunidad innata, la más co- mún en la naturaleza, le confiere dicha protección –de forma no antígeno específica– frente a señales de peligro exógenas y endógenas. Es más, el sistema inmune innato es el respon- sable de los potenciales de diferenciación o polarización de la respuesta del sistema inmune adaptativo. La importancia de la inmunidad natural resulta evidente si analizamos la gran cantidad de seres que emplean este sis- tema de defensa frente a patógenos. Dada esta realidad, sería una temeridad evolutiva, tendente al fracaso, que esta impor- tante función defensiva recayera exclusivamente en un único tipo celular. Así, en la actualidad, dados los avances tecnoló- gicos que suponen por ejemplo la citometría de flujo policro- mática y la biología molecular aplicada en células individua- les, ha sido establecido que las células inmunocompetentes que participan activamente en una respuesta inmune innata presentan una gran heterogeneidad. Es decir, no todos los monocitos/macrófagos y células dendríticas son iguales. La complejidad de la respuesta inmunológica se puede comprender parcialmente considerando los diferentes tipos celulares que participan de ella y la cronología de su inter- vención, analizando entonces sus características fenotípicas y PUNTOS CLAVE Heterogeneidad celular de las células fagocíticas. La importancia de la inmunidad innata resulta evidente, pues está presente en todos los animales multicelulares. Esta función defensiva recae en varios tipos celulares. Los polimorfonucleares (PMN), monocitos/ macrófagos y las células dendríticas (DC) son capaces de reconocer patrones moleculares asociados a señales de peligro procedentes de patógenos (PAMP) y de origen no microbiano o patrones moleculares asociados a daño (DAMP). Neutrófilos. Los neutrófilos o leucocitos PMN son células fagocíticas capaces de destruir agentes infecciosos. Participan de forma activa en la respuesta inmunitaria innata, siendo indispensables para que se inicie, desarrolle, module y resuelva, especialmente en las desencadenadas por agentes infecciosos. Monocitos/macrófagos. Los monocitos tienen importantes efectos sobre la polarización y expansión de los linfocitos T CD4+ y CD8+ y participan en el control de su diferenciación hacia células Th1, Th2, Treg o Th17 que pueden tener funciones opuestas en términos de inflamación y tolerancia. Las células dendríticas. Las DC son células presentadoras de antígeno profesionales (APC) con importantes funciones, tales como el reconocimiento de patógenos y la secreción de citoquinas. Las DC son bastante heterogéneas, estableciéndose varias subpoblaciones en función de los mecanismos específicos de reconocimiento de patógenos, localización, fenotipo, estado madurativo y función. Sus funciones implican la interacción con células NK, NK T y células Tγδ y la presentación antigénica a los linfocitos T. Sistemas moleculares de reconocimiento. Reconocen patrones moleculares asociados a señales de peligro procedentes de patógenos (PAMP) y de origen no-microbiano o patrones moleculares asociados a daño (DAMP). Los mecanismos moleculares implicados en la señalización intracelular desencadenada por las señales de peligro sólo están parcialmente elucidados, y son objeto de estudio por ser potenciales dianas terapéuticas. Respuesta inmune innata o inespecífica E. Reyes Martín a , M.I. Rodríguez Pastore a , J. Monserrat Sanz a , D. Díaz Martín a , A. Prieto Martín a y M. Álvarez - Mon Soto a,b a Laboratorio de Enfermedades del Sistema Inmune y Oncología. Departamento de Medicina. Unidad Asociada I+D al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Centro Nacional de Biotecnología). Universidad de Alcalá. Alcalá de Henares (Madrid). España. b Servicio de Enfermedades del Sistema Inmune y Oncología. Hospital Universitario Príncipe de Asturias. Alcalá de Henares (Madrid). España.