HACIA UNA NOCIÓN CRÍTICA DE «LULISTA» 1 RAFAEL RAMIS BARCELÓ Universitat de les Illes Balears - IEHM En este escrito conclusivo vamos a intentar delimitar una noción crítica de «lulista» a partir de una construcción categorial llevada a cabo desde las ideas recogidas en los capítulos anteriores. El procedimiento es inductivo, es decir, a partir de los materiales del libro intentamos trazar unas categorías para el estudio de los «lulistas». Huelga decir que, aunque intentemos dialogar con todos los coautores, la interpretación final es –en sus aciertos y errores– en exclusividad nuestra, de modo que cualquier yerro o desliz debe ser imputado únicamente al autor de estas líneas. En un primer apartado abordaremos la singularidad del caso de estudio, en un segundo, las diversas interpretaciones de lo que ha sido y es el «lulista», y finalmente expondremos nuestra clasificación. 1. Llull y los lulistas: un caso particular Empecemos sin rodeos y digámoslo brevemente y sin ambages: con Llull estamos en un caso sin parangón en la historia. Su figura –y su proyección– no resiste comparación con ningún personaje coetáneo, ni medieval ni moderno. Pueden hallarse analogías entre Cervantes, Shakespeare y Molière, y entre Santo Tomás, San Buenaventura y Escoto. Sin embargo, ¿dónde situamos a Llull? ¿Acaso no rompe los esquemas de la historia de la filosofía, de la teología o de la literatura? ¿Dónde colocar a Llull? Si el lector va repasando las historias más afamadas de los diversos saberes, verá que en todas ellas es una piedra en el zapato del tratadista, que debe hacer un difícil encaje para dar cabida a un prolífico escritor que puede ser encuadrado entre los agustinianos, los franciscanos, los iniciadores de la lengua vernácula, o los precursores de la filosofía moderna, sin traicionar la verdad, aunque sin aprehenderla con exactitud. Llull no se deja encerrar: siempre queda mucho de él fuera de las categorías convencionales. Hay que tener en cuenta que, en Llull, convivieron el misionero, el predicador, el pensador, el escritor, el científico, el místico… en sus más diversas facetas. A ello hay que añadirle, asimismo, una serie de falsas capas que se le adhirieron tras su muerte: el hereje, el alquimista, el cabalista… 1 Quisiera agradecer la atenta lectura y las sugerencias de Fernando Domínguez Reboiras.