645 de 701 PublicacionesDidacticas.com | Nº 90 Enero 2018 Heidegger y la estética ontológica Autor: Núñez Cantos, Marco Antonio (Licenciado en Filosofía y Filología Hispánica, Profesor de Filosofía y Letras en Educación Secundaria.). Público: Grado y Máster de Filosofía. Materia: Historia de la Filosofía. Idioma: Español. Título: Heidegger y la estética ontológica. Resumen Las relaciones entre “esencia”, “verdad”, “arte” y “pensamiento" adquieren singular importancia en la filosofía de Heidegger a partir de los años 30, momento en que abandona una perspectiva trascendental y emprende la pregunta por la vía del pensar del Ereignis. El punto de partida de "El origen de la obra de arte" será la relación entre la obra y el artista, y su mutuo origen, para mostrar a continuación que la obra de arte es una cosa confeccionada que revela lo otro y, por lo tanto, es alegoría y símbolo. Palabras clave: Filosofía, Ontología, Estética, Obra de arte, Heidegger. Title: Hieidegger and ontological aesthetics. Abstract The relationships between "essence", "truth", "art" and "thought", acquire singular importance in Heidegger's philosophy from the 30s, when he abandons a transcendental perspective and begins the question by the way of thinking about Ereignis. The starting point of "The origin of the work of art" will be the relationship between the work and the artist, and their mutual origin, to show next that the work of art is a made-up thing that reveals the other and, therefore, it is allegory and symbol. Keywords: Philosophy, Ontology, Aesthetics, Artwork, Heidegger. Recibido 2017-11-30; Aceptado 2017-12-05; Publicado 2017-12-25; Código PD: 090132 INTRODUCCIÓN A partir de los años 30, Martin Heidegger (1889-1976) abandona una perspectiva trascendental y emprende la pregunta por la vía del pensar del Ereignis. Tal cambio llega a ser muy a menudo denominado como el giro (die Kehre) de su pensar. El mismo Heidegger refiere en su Carta sobre el Humanismo (1946), un giro que consiste en “la explicación del tiempo en tanto del horizonte trascendental de la pregunta por el Ser” 176 y que constituye la tercera sección planeada, no publicada, de la primera parte de Ser y tiempo (1927). Una década antes, con El origen de la obra de arte (1935) 177 , ya había iniciado una transición progresiva desde la metafísica tradicional que se da en Ser y tiempo hacia la “poética” que caracteriza la argumentación del último Heidegger, porque si bien el problema de la naturaleza de la verdad y la dinámica del ocultamiento y develamiento que rige la estructura del Dasein, habían sido planteados a lo largo de Ser y tiempo, en aquella ocasión, el contrapunto de la discusión estaba siempre enmarcado en la filosofía tradicional, y no se llegaba a la solución del problema en sí: Heidegger había terminado por advertir en esta falta de solución un problema de mayor alcance, la incapacidad del discurso verbal “ordenado” para superar las imposiciones metafísicas y llegar al centro de las cosas. Ahora bien, precisamente esta penetración es lo que parece caracterizar al auténtico, al gran arte. En efecto, la verdad en sí, la dinámica del luminoso morar, “adviene a la existencia”, “alcanza su realización y propiedad de sí misma (ereignen sich) en la obra de arte”. 178 De modo que la mayor limitación de Ser y tiempo, su lenguaje, un lenguaje excesivamente dominado por la violenta conceptualización metafísica del ente y, en consecuencia, incapaz de decir el Ser, será el principal actor del “giro” del segundo Heidegger. Por otra parte, se volverá hacia la obra de arte para indagar su conexión con la verdad y subraya que 176 “La Carta sobre el Humanismo”, en Hitos, Madrid, Alianza Editorial, 2007, p. 261. 177 Conferencia dictada el por Martin Heidegger el 13 de noviembre de 1935 en la Universidad de Friburgo. 178 Steiner, George, Heidegger, México, FCE, 2005, p. 96.