Alejandro Varderi Santa Teresa y Sor Juana: Del éxtasis místico al delirio erótico Si Santa Teresa de Jesús y Sor Juana Inés de la Cruz tienen en común la gracia, la belleza, el talento para la conversación, su don de mando y la sabiduría para tratarse de igual a igual con el hombre, sus vidas fueron muy distintas, pues Santa Teresa construyó la suya a base de aventuras y fundaciones, en tanto que Sor Juana “al contrario de Santa Teresa, debe haber sido más soñadora que aventurera y más reflexiva que soñadora”. 1 Se sitúan entonces en lados opuestos de un mismo deseo; de ahí que, como siempre ocurre con los extremos, la estética de ambas monjas se toque. La exaltación transformadora de Santa Teresa, manifestada en poemas como “Yo toda me entregué y di,/ y de tal suerte he trocado,/ que es mi Amado para mí/ y yo soy para mi Amado”, 2 donde se observa el proceso de encarcelamiento que la monja hace de la imagen de quien ama —lo que Helmut Hatzfeld ha precisado como la acción de hacer a Dios “ontológicamente su prisionero”— 3 se trasvasa en Sor Juana a una relación donde el amado es espejo y lo imaginario entra en juego. Narciso suspendido ante la visión de su propio reflejo que, en la monja —por esa operación donde el sujeto, desde un principio, penetra en el estadio del espejo identificándose con él, es decir, asumiendo “una imagen, cuya predestinación a este afecto de fase está suficientemente indicada por el uso, en la teoría, del término antiguo imago”— 4 no es otro sino Dios. Ello es así dado el proceso de transposición de la libido en ambos casos. Como Santa Teresa tenía vocación religiosa, es más, ella era sinónimo de vocación, la libido se transmutó en la imagen de Dios, en un plano de comunión con el Amado hasta borrarse los límites entre ambos. Esa famosa “conversión de un amante en el otro”, 5 que León Hebreo en sus Diálogos 1 Octavio Paz. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. México: Fondo de Cultura Económica, 1982, 105. 2 Santa Teresa de Jesús. “Yo toda me entregué y di”. Obras completas. Madrid: Aguilar, 1948, 715. 3 Helmut Hatzfeld. Estudios literarios sobre mística española. Madrid: Gredos, 1968, 178. 4 Alberto H. Conte. “El estadio del espejo como formador del yo”. Lectura en la Universidad Central de Venezuela, mayo, 1978. 5 León Hebreo. Diálogos de amor. Trad. Garcilaso de la Vega. Madrid: Villaiz, 1949, 102.