ANALES ESPAÑOLES DE PEDIATRÍA. VOL. 54, SUPLEMENTO 1, 2001 63 MESA REDONDA: METABOLISMO. NUTRICIÓN. OLIGOELEMENTOS El crecimiento, el desarrollo y los elementos traza M. Pombo, L. Castro y J. Barreiro Unidad de Endocrinología, Crecimiento y Adolescencia. Departamento de Pediatría. Hospital Clínico Universitario. Universidad de Santiago de Compostela. Las prácticas de nutrición infantil constituyen el expe- rimento incontrolado de mayor duración y sin consenti- miento informado de la historia de la medicina. Frank Oski. Hasta hace muy poco tiempo la mayoría de los cambios producidos en el campo de la nutrición infantil se basaban en el empirismo. Si un niño sobrevivía y se desarrollaba, se consideraba que la nutrición había tenido éxito. Esto se convirtió en una regla estándar, hasta que se probaba una nueva idea, y si sobrevivían unos cuantos lactantes, la nue- va moda se convertía en norma. Es lógico pensar que la nutrición infantil no podía evolucionar de otra forma, ya que puede decirse que los métodos químicos aplicables a la nutrición son todavía recientes 1 . Con la llegada de la revolución industrial, las mujeres se dieron cuenta de que podían ganar más dinero trabajando en las fábricas que como nodrizas. Las madres, biológicas o adoptivas, intentaron encontrar un substitutivo de la lactan- cia materna y experimentaron con leches de casi todos los mamíferos, generalmente con resultados desastrosos. A fi- nales del siglo XIX, cuando se determinó la composición química de los diversos tipos de leche, se efectuaron modi- ficaciones de la leche de los animales tratando de aproximar su composición a la de la leche humana 1 . La manipulación de la composición de las fórmulas fue el anuncio del esta- blecimiento de la pediatría como especialidad. Progresiva- mente se fueron introduciendo diferentes modificaciones técnicas, hasta llegar a la década de los treinta en la que se añadieron vitaminas a las fórmulas y, posteriormente, hie- rro, consiguiéndose un descenso de tales deficiencias en la población infantil. Actualmente, aparte de haberse recono- cido las lesiones permanentes que puede producir el déficit de hierro, se está acumulando cada vez más información so- bre el papel nutricional que desempeñan otros oligoele- mentos, también conocidos como elementos traza, gracias fundamentalmente a la utilización de técnicas analíticas de alta resolución. En este momento está bien establecido que los oligoelementos pueden ser sustancias limitantes del cre- cimiento y del desarrollo, no sólo a causa de deficiencias ambientales sino por la ingesta de dietas desequilibradas que en el pasado fueron aceptadas como adecuadas 2 . Se consideran oligoelementos o elementos traza a aque- llos que desempeñan un papel fisiológico fundamental o presentan toxicidad potencial y que se encuentran nor- malmente en cantidades inferiores a 250 g/g en los teji- dos corporales, alimentos o agua de bebida. No todos los elementos traza tienen la misma importan- cia en términos de salud pública (tabla 1). Para ciertos ele- mentos como hierro, yodo, zinc, flúor, cobre, selenio, mo- libdeno y cromo se conocen los efectos tanto de la deficiencia como de la sobreexposición. Para otros, como el manganeso, se sabe que desempeña varias funciones biológicas como cofactor enzimático; sin embargo, tanto las ingestas bajas como elevadas no causan problemas sus- tanciales en la población infantil 2 . Además, en los últimos años se discuten las evidencias de otros elementos mine- rales potencialmente esenciales. El objetivo de nuestra re- visión será el de revisar únicamente el papel específico de la deficiencia de aquellos elementos traza con papel reco- nocido sobre el crecimiento y desarrollo de los niños. Debe resaltarse que las deficiencias relacionadas con un único elemento traza puede revelar resultados inconsis- tentes, lo que puede deberse a que tal situación rara vez se da en los niños. Lo más habitual es que se produzcan de- ficiencias globales y que, por lo tanto, se vean involucra- dos diferentes nutrientes. Cuando se plantea la corrección de estos trastornos, resulta difícil poner en marcha estudios controlados que permitan ver los efectos de una suple- mentación específica. TABLA 1. Elementos esenciales para la nutrición humana Probablemente Algunas evidencias Esenciales esenciales para de ser esenciales para el hombre el hombre en animales Cromo Arsénico Bromo Cobalto Litio Cadmio Cobre Níquel Plomo Flúor Silicio Estaño Yodo Vanadio Hierro Manganeso Molibdeno Selenio Zinc