La perversión del legado griego: kalokagathía y mutilación en la Ilíada y 300 Joaquín Siabra Fraile UAM-CSIC 1. La kalokagathía y Homero El término kalokagathía, en principio, parece un tanto redundante. Porque si tanto kalos como agathos pueden ser traducidos como “excelente”, “de buena constitución”, “digno”, “meritorio” o, en suma,“bueno”, no se ve qué añade decir de alguien que es kalos kagathos respecto a ser sólo kalos o sólo agathos. ¿En qué consiste ser kalos? En Homero el adjetivo aparece junto con megas frecuentemente aplicado a personas (Il. 21, 108 1 ; Od. 9.513 2 , 13.289 3 , 15.418 4 ), pero también referido a construcciones, manufacturas y armas (Od. 14.7 5 , Il 21.447 6 , Il 11.13 7 ). Parece en principio que lo kalos es aquello digno de reconocimiento en virtud de su apariencia, aquello excelso por ser hermoso. Sin embargo, si de un héroe, una diosa o una doncella fenicia podemos entender la ponderación de su aspecto físico, más difícil nos parece que se llame kalos a un escudo que no estuviese diestramente labrado y directamente inapropiado, según nuestros estándares estéticos, a un muro de aparejo ciclópeo o a una majada para cerdos. Que se predique lo mismo de una diosa como Atenea, de ojos glaucos, que del lugar donde se recoge el ganado por la noche haría a cualquier poeta merecedor de la furia del ilustre Crónida, o al menos del linchamiento popular. Pero en nuestro castellano actual también hay rastro de esta dicotomía, cuando de la modelo anoréxica de turno nos dice la televisión que es hermosa y de la rotunda morcilla de León, reluciente en la ristra de puro exceso graso, nos alaba el carnicero su hermosura. Entre “qué actriz tan hermosa” y “qué morcilla tan hermosa” encontraríamos la distancia existente entre la belleza moderna del aspecto y la belleza antigua propia de aquello que cumple su naturaleza o, si se quiere, su esencia. El kalos homérico, por tanto, parece tender más a la belleza de la morcilla, que anticipa su poder nutritivo e incluso su sabor, que la del mero brillo visual de la actriz. Si un escudo o un muro ciclópeo son cada uno de ellos kalos, es porque cada uno cumple su respectiva función de modo eminente: el escudo detener el golpe, la muralla proteger la ciudad. Un escudo es bueno si es un buen escudo. En realidad, podríamos entender más bien que kalos alaba la excelencia de algo a través de su apariencia, como si no hubiese posibilidad de que algo hermoso no pudiese ser ello mismo algo excelente. 1 Aquiles a Licaón: “¿No ves cuán gallardo y alto de cuerpo soy, a quien engendró un padre ilustre y dio a luz una diosa?” 2 Polifemo a Odiseo: “Esperaba yo que llegase un varón de gran estatura, gallardo, de mucha fuerza” 3 “Transfigurándose [Atenea] en una mujer hermosa, alta y diestra en eximias labores, le dijo [a Odiseo] estas aladas palabras” 4 Eumeo a Odiseo:“Había en casa de mi padre una mujer fenicia, hermosa, alta y diestra en espléndidas labores” 5 “Hallóle [Odiseo] sentado [a Eumeo] en el vestíbulo de la majada excelsa, hermosa y grande 6 Poseidón a Apolo: “Yo cerqué la ciudad de los troyanos con un muro ancho y hermosísimo 7 “Embrazó [Agamenón] el labrado escudo, fuerte y hermoso, de la altura de un hombre”