BHS, LXXIII (1996) La novela corta del Barroco español y la formación de una subjetividad señorial GONZALO MARTÍNEZ CAMINO University of Pittsburgh Ohio State University Cuando uno se acerca a las novelas cortas del Barroco español, tres fenómenos saltan a la vista: a) la heterogeneidad de los discursos, b) la contradicción entre las altas intenciones morales explicitadas por el autor y un material narrativo poco edificante y, por último, c) la complicación formal del argumento, con abundantes digresiones tanto morales como retóricas. Nuestra hipótesis es que estas peculiari- dades son parte de un esfuerzo final que las engloba: escribir una subjetividad' señorial. Para comprobar su validez y consecuencias, analizaré una de estas novelas cortas: Aplicación y transformación del topo de Diego Rosel y Fuenllana.'^ Se ha estudiado mucho la autoridad que la retórica humanista ejerció sobre el género. Talens,^ Mirollo'' y Rabell^ indican que se intentó adscribir el nuevo tipo de narración al estado 'superior de los géneros grandes, merecedores de la atención de la doctrina'.^ Sin embargo, la novela, corta o larga, no tenía cabida dentro de sus reglamentaciones; de hecho, el desprestigio del género novelístico es un lugar común en la crítica.'' En consecuencia, existe una contradicción entre el surgi- miento de la novela y su legislación retórica. Para comprender esta dinámica, que será central en este artículo, partiré de la siguiente afirmación de John Beverley: The Spanish literary Baroque is at least in part the product of the Jesuits' insistence that the suspect new genres of Renaissance vernacular literature, like the picaresque novel (which had been placed on the Index of Prohibited Books soon after it made its debut in the Lazarillo de Tormes in 1554), could be recuperated and mobilized in the service of post-tridentine orthodoxy and the defense of Spain's overseas empire.^ De estas líneas se pueden deducir varias cosas: en primer lugar, que el Barroco es un momento de conflicto debido al surgimiento de la incipiente modernidad y que su característica principal es aceptar los elementos novedosos de ésta y rearticularlos en defensa de la ortodoxia; en segundo, que la novela, al ser uno de estos elementos novedosos, es, por lo tanto, un género sospechoso y marginal; y, para acabar, conectando las dos deducciones anteriores, que la construcción de la novela deberá 1) vivir en el conflicto y 2) dentro de él, intentar restablecer un orden. En definitiva, para comprender la contradicción entre el surgimiento de la novela y su legislación debemos observar el texto literario como lugar de conflicto y negociación de discursos variados y diferentes. A este respecto, la crítica observa 33