Parodización, pesquisa y simulacro por José Amícola I. Parodia y postvanguardia Durante muchos siglos de la cultura occidental la parodia vivió la vida depreciada de la marginación como un modo espurio de existencia. Esta situación comenzó a revertirse a partir del último tercio del siglo XIX, cuando el ocaso de la estética romántica y el creciente interés por el aspecto intencional de la creación artística favorecieron el tono paródico (SKLODOWSKA, 1991: 6). El fenómeno tuvo tal fuerza entonces, que ello llevó a los teorizadores artísticos a una lectura más atenta de ese comportamiento literario. La teoría no estaba, sin embargo, preparada para enfocar la parodia desde una perspectiva realmente liberada de la tradición clásica (que siguió pesando hasta bien entrado el siglo XIX, a pesar de todos los positivismos). Sólo con la aparición del formalismo ruso parecieron darse efectivamente las condiciones de una verdadera revisión de un hecho literario que los antiguos no habían podido considerar en todos sus alcances. El formalismo se sintió, en efecto, con derecho como para cuestionar los modos anteriores de percepción literaria y, especialmente, aquellos que había heredado del siglo anterior y que, mirados desde la nueva perspectiva, habían sido barridos bajo la alfombra de los prejuicios estéticos (AMBROGIO, 1968). La parodia aparecía, entonces, a los ojos formalistas como un problema altamente interesante, porque se veía en ella una modalidad en constante crecimiento que no había podido ser analizada con los moldes mentales de la crítica anterior, justamente aquella con la que los nuevos críticos querían entrar en polémica. Así es que Víktor Shklovski y Iuri Tyniánov en la década del 20, ambos pertenecientes al círculo de “OPOIAZ” de la entonces Petrogrado, dedican por los mismos años agudos estudios a la parodia, utilizándola como trampolín para llegar a otras metas más amplias que trascienden ampliamente, los ejemplos concretos que le sirven a cada uno de base. De más está decir que cualquier estudio moderno sobre el tema debe referirse necesariamente a esos trabajos que por su capacidad de abstracción superaron en mucho todos los acercamientos anteriores al problema. No es de extrañar, por lo tanto, que un postformalista como Bajtín haya encontrado ya el camino materialmente alisado por sus predecesores para aprovechar esas disquisiciones con beneficio de inventario; y que en el mismo sentido haya obrado un postbajtiniano como Iuri Lotman, de la Escuela de Tartu, donde, en rigor, confluye toda la tradición académica soviética anterior. Siguiendo, pues, este camino de acceso se comportaron autoras más recientes que interesará aquí tener en cuenta; me refiero a Linda Hutcheon y Elzbieta Sklodowska. En efecto, para la última investigadora la parodia se presenta, así, como una PRACTICA LITERARIA —y no como un género y esta práctica es el necesario corolario de la época en que vivimos. Para Sklodowska nuestra época debería entenderse, en efecto, a nivel de una contestación a las vanguardias históricas, por lo tanto como una “postvanguardia”. Con este término la autora se propone traducir, suplantar y clarificar el concepto ya completamente difundido de “postmodernismo”. En rigor, dice esta autora especialista en literatura hispanoamericana, la denominación de “postmodernismo” resulta comprensible, cuando se considere que “modernism” fue un modo de denominar a las propias vanguardias artísticas de la década del 10 y del 20 en los países centrales y no se lo relacione, en cambio, con el movimiento literario finisecular conocido en Hispanoamérica cómo “modernismo”. De ese modo, cuando se habla de “postmodernismo” se querría especificar, en realidad, que se trata de una respuesta actual a aquello que las vanguardias dejaron como gesto inconcluso (SKLODOWSKA, 1991: “176”, nota). En este sentido, se puede estar de acuerdo con la autora de origen polaco (y, por lo tanto, gran conocedora también de la situación centroeuropea), si se tiene en cuenta que las vanguardias artísticas que florecieron en la década del 20, y empezaron a conseguir mayor audiencia a nivel mundial en la del 30, sufrieron el gran impacto de la intolerancia del AM ´ ICOLA Jos´ e: Parodizaci´ on, pesquisa y simulacro Orbis Tertius, 1996 1(1). ISSN 1851-7811. http://www.orbistertius.unlp.edu.ar/ Esta obra est´ a bajo licencia Creative Commons Atribuci´ on-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Argentina 1